2016/04/16

El Poder de los Miedos - Psicología Malena Lede



El miedo es un estado mental negativo, si cambias de estado mental, no tendrás más miedo.

Existen tres estados mentales que llevan a las personas a la infelicidad y el fracaso:

- El temor: creado por experiencias negativas.
- La indecisión o miedo al compromiso, o el miedo a equivocarse.
- La duda o desconfianza, que es el miedo a creer.

Afortunadamente todos los miedos se pueden controlar cambiando de forma de pensar, porque todo pensamiento, tanto negativo como positivo tiende a manifestarse en el plano físico, siendo el deseo la clave para obtener todo lo que queremos y el obstáculo, no saber qué queremos.

Se pueden considerar seis miedos básicos que incluyen a todos los demás miedos:

- Miedo a la pobreza (a no tener suficiente, a la carencia, a la falta)
- Miedo a la crítica ( a ser juzgado, censurado, reprobado)
- Miedo a la enfermedad (a sufrir)
- Miedo a la pérdida del amor (al abandono)
- Miedo a la vejez (al deterioro físico y mental, a la discriminación, al aislamiento)
- Miedo a la muerte (a lo desconocido)

El miedo a la pobreza destruye todos los objetivos, produce desconfianza en todo lo relacionado con el dinero, inhibe la ambición, nos vuelve indecisos y pesimistas y nos obliga a postergar toda iniciativa.

Podemos controlarlo tomando la decisión de ser capaces de conseguir todo lo que queremos sin preocuparnos.

El miedo a la crítica, paraliza toda iniciativa y obstruye la imaginación; atenta contra nuestras ideas e individualidad, nos vuelve inseguros, tímidos y desmemoriados, nos hace perder la serenidad, anula la ambición y desarrolla sentimientos de inferioridad.

Podemos controlarlo tomando la decisión de ser capaces de no preocuparnos por lo que piensan los demás.

El miedo a la enfermedad, nos convierte en seres vulnerables, susceptibles e imposibilitados de hacer una vida normal debido a los múltiples síntomas que crea la autosugestión.

Podemos controlarlo tomando la decisión de ser capaces de olvidarnos de los síntomas y entregarnos.

El miedo a la pérdida del amor crea sospechas infundadas, celos irracionales, necesidad de descubrir infidelidades a toda costa.

Podemos controlarlo tomando la decisión de ser capaces de seguir viviendo sin ese amor.

El miedo a la vejez nos convierte en personas inútiles, dependientes y molestas, incapaces de hacer algo nuevo.

Podemos controlarlo tomando la decisión de aceptarla como una bendición que nos brinda en esa etapa de la vida, sabiduría, autocontrol y comprensión ilimitada, estado de conciencia que no tiene la juventud.

El miedo a la muerte que subyace en todos los demás miedos, es el miedo a la desaparición física, principalmente cuando se cree ser nada más que materia.

La ciencia ha demostrado que la realidad está formada por energía y materia, elementos que no pueden ser, ni creados ni destruidos, sólo transformados. Por lo tanto, la muerte no existe, sólo existiría el cambio, la transición de una forma de vida a otra.

Y si no fuera así, tampoco importa demasiado, porque sólo será un descanso eterno del que no hay nada que temer.

Podemos controlar el miedo a la muerte tomando la decisión de ser capaces de entregarnos a lo que Es y aceptarla como algo natural.

Malena
Fuente: “Piense y hágase rico”; Napoleón Hill.

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