La Abuelidad


Ser abuelo ahora es diferente. Muchos nietos ya no les dicen “abuelo o abuela” a sus abuelos sino que los llaman por sus nombres de pila.

A los abuelos ahora les cuesta más entretener a sus nietos y muchas veces se sienten incómodos porque se aburren con ellos.

Es que los chicos están hiper estimulados y sólo se divierten con jueguitos electrónicos, teléfonos celulares o peloteros, viendo películas en 3D y llenándose la barriga con hamburguesas, bebidas colas y papas fritas; y todos sabemos que a los abuelos les gustan más los restaurantes italianos.

Los abuelos hoy en día tienen que estar dispuestos a gastar buena parte de sus ahorros para invitarlos ya que todo lo que divierte a los nietos cuesta dinero y llevarlos a la plaza para ellos es una antigüedad.

En otras épocas, ir de los abuelos para los nietos era una novedad, los abuelos los malcriaban dándoles todos los gustos y los nietos se divertían con todas las cosas que encontraban en sus casas, revisando todos los cajones, disfrazándose con sus antiguos vestidos y sombreros y tomando el té con las masitas que hacían las abuelas.

Ahora las abuelas y los abuelos trabajan, hacen vida social, viajan, salen a cenar, bailan tango y no están nunca en casa; y cuando están tienen que ir a yoga o a pilates, o a la clase de inglés o computación, de modo que cuando vienen sus nietos no saben qué hacer con ellos.

Los abuelos ahora están tan ocupados como sus nietos, de modo que aunque tuvieran tiempo libre, los chicos no pueden contar con ellos

La realidad es que los chicos quieren estar con otros chicos y hacer lo que a ellos les gusta que no es precisamente lo que quieren hacer los grandes.

Tal vez este modo de vida sea más razonable que antes, porque les permite a los abuelos también hacer lo que a ellos les gusta.

La abuelidad ha cambiado y creo que para bien, cada uno está con quien quiere estar y de vez en cuando, para alguna celebración especial se juntan.

Ahora para los abuelos tiene que ser suficiente saber que los hijos y los nietos están bien, que son felices, que estudian, que crecen, que aunque no se vean con frecuencia abuelos y nietos se quieren igual y que la distancia además de no ser un obstáculo para el amor sirve para amortiguar los efectos de los problemas que tiene cada uno.

Hay abuelos más presentes, a veces, cuando tienen que cuidar a sus nietos por alguna razón especial o cuando faltan los padres. En esos casos tienen retrotraerse al pasado y revivir etapas que creían superadas, que si se lleva a cabo con amor tiene doble mérito, ya que no hay sustitutos paternos mejores para los hijos, que los abuelos.

Malena