2011/02/23

Represión sexual


Hablar de represión sexual hoy en día es como hablar de encajes y puntillas y de damas de otra época tomando te con masitas; una antigüedad, porque la realidad es que el sexo es lo que menos se reprime y curiosamente lo que todavía vende.

Es sin duda, el tema más trillado y más vendido que acapara la mayor parte de la atención en el mundo, al punto que ver un acto sexual en vivo es más común que ver practicar un ejercicio aeróbico un domingo, a pesar de ser cada vez menos motivador, debido a las pocas ganas que se nota tienen los actores de arrancarse la ropa mutuamente y fingir el orgasmo.

Sin embargo hay productores de cine que todavía siguen apostando al sexo, apoyados por un grupo solvente que piensa como ellos, que hartos de excesos y perversiones desean proyectar en la pantalla algo de lo que ellos seguramente viven o han vivido o creen que otros sufren o han sufrido.

Filmaron entonces El cisne negro, una película que increíblemente tiene 5 nominaciones para el Oscar y ganadora de un globo de oro.

La protagonista de la película que viene a cuento, dijo en una entrevista que fue lo más difícil que hizo en su vida. No lo dudo, porque además de tener que bajar diez kilos y aprender a bailar danzas clásicas, tuvo que dramatizar a la poco creíble protagonista, reprimida sexualmente por una madre castradora, que por causas que se ignoran, probablemente masoquismo o simbiosis mal entendida, a pesar de haber pasado la mayoría de edad, aún vivía con ella.

Ser la primera bailarina en un teatro de USA, exige algunas condiciones siempre difíciles, en este caso tener que sacar a la luz las sombras reprimidas del inconsciente para poder interpretar con fidelidad la fuerza de la maldad del cisne negro.

Eso, que lleva años en una terapia psicoanalítica, en la película pasa rápido, claro, porque las películas sólo duran minutos.

Si Freud se levantara de su tumba se sentiría orgulloso de ver: primero, lo rápido que la gente toma conciencia hoy en día de los contenidos emocionales inconscientes reprimidos y es capaz de dar rienda suelta a sus instintos enseguida; segundo, el hecho de mantenerse tan vigente su teoría, a pesar de haber muerto hace 72 años; y tercero el no haber pasado a la historia todavía.

No estoy diciendo con esto que el aporte de Freud no haya sido importante para la psicología, sino que gracias al desgaste y el mal uso de esta teoría por gente que se dedicó a hacer psicoanálisis silvestre, está tan manoseada y mal interpretada que ha hecho que perdiera gran parte de valor.

Siguiendo con esta triste historia, el libreto le exige a la protagonista efectivizar todas las acciones reprimidas, en su propia casa, masturbación y relación homosexual incluida, mientras la madre se muerde las uñas detrás de la puerta del dormitorio de la hija.

Lo que sugiere la película es que como supuestamente no lo podía hacer con ella, la pareja ocasional era una amiga, mejor dicho una enemiga, sádica también y como ella bailarina, que además la había vilmente traicionado por quien sabe qué motivos.

Ella era tan perdedora y depresiva, siempre con cara de anoréxica a punto de dar el último suspiro, que se acostó con la menos indicada por supuesto, para caer seguramente, en el momento preciso, desde mucho más arriba.

Hasta allí puedo darles mi opinión sobre esa película porque dije basta y apagué el televisor, no valía la pena perder horas de sueño para terminar de ver tanta porquería.

Por suerte el DVD no me costó nada, porque me lo prestaron, sin obligación de devolución, ya que verla dos veces sería puro masoquismo.

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