2014/02/21

Un Consejo Magistral



Muchas veces podemos sentirnos en este mundo rodeados de gente que nos molesta y ofende con sus actitudes, de personas ignorantes, de quienes viven para quejarse y que hablan sin parar de todos sus males, de los que se divierten criticando señalando los defectos de otros sin ver los propios, de seres humanos intratables, egoístas, pedantes, envidiosos u orgullosos y también de depresivos desesperantes.

Todos los días nos enteramos que existen quienes cometen delitos aberrantes, que roban y que estafan a los incrédulos y también que hay muchos corruptos que hacen fortunas burlándose de la ley.

Muchos mienten y calumnian con ligereza frente al público televisivo con el único propósito de elevar el rating de su programa, ridiculizan y rebajan con gran descaro a quienes tienen cierta popularidad aprovechando sus debilidades y obtienen rédito de ello sin importarles las consecuencias.

Sin duda vivimos en un mundo donde hay mucha maldad que obliga a muchos a aislarse y que afecta sus relaciones personales.

¿Qué puedo hacer, le preguntaba el discípulo a su maestro, para no sentirme tan incómodo y contaminado con tanta mala onda que anda circulando y aceptar a la gente como es aún si no me agrada?

¿Qué puedo hacer viviendo en una gran ciudad donde amparados por el anonimato, muchos son capaces de dar rienda suelta a sus peores instintos?

El maestro, después de reflexionar unos minutos le dijo más o menos estas palabras:
- Observa la belleza de las flores y cómo difunden la delicada pureza de sus  aromas; a pesar de haber nacido en el barro.  Han sabido extraer de la tierra todo lo que necesitan y les sirve,  sin permitir que sus inmaculados pétalos reflejen mancha alguna.

- No permitas que los errores de los demás te molesten porque eso no es sabio, la sabiduría está en preocuparse de la propia conducta y tratar de corregirla.

El mal comportamiento de los demás y su carga es también su responsabilidad, de modo que nadie tiene motivo para molestarse más que ellos.

Intenta vivir como lo hacen las flores, rescata lo bueno de este mundo para desarrollarte, crecer y dar tus frutos y descarta lo que te resulta inútil y desagradable.

Malena

Fuente: “La vida viene a cuento”; Jaume Soler y Mercé Conangla. 

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