2014/05/07

El miedo, el primer enemigo natural


El aprendizaje nos lleva a darnos cuenta que nunca los conocimientos coinciden con nuestras expectativas, lo que nos hace tomar conciencia de lo vulnerable que somos. Así comenzamos a tener miedo, el primer enemigo natural del hombre, un enemigo desleal, espantoso y oscuro que se mantiene al acecho y amenaza con atacarnos en cada obstáculo del camino.

Quien tiene miedo no puede aprender y ya está vencido porque su miedo le cierra el camino del conocimiento y le pone fin a todos sus anhelos.

¿Qué puede hacer el hombre para vencer el miedo? En primer lugar jamás deberá huir de él sino desafiarlo y pese a él seguir avanzando. La regla es que aunque ese ser humano esté aterrorizado nunca debera detenerse, porque llega un momento en que el primer enemigo natural desaparece, y él comience a sentirse seguro y pueda confiar en lograr su propósito.

Este es un proceso lento, no obstante la conquista del miedo ocurre de repente.

Una vez que se conquista el miedo el hombre queda libre de él para siempre y en su lugar queda la claridad de la mente, sabe lo que quiere y cómo lograrlo.

Pero la claridad puede convertirse en su segundo enemigo natural que lo puede cegar y llevarlo a pretender hacer todo lo que se le antoje.

Si el hombre se rinde a esta ilusión no aprenderá más nada ni tendrá más anhelos; y para salir de este atolladero debe hacer lo mismo que hizo con el miedo, desafiar la claridad usándola solamente para ver y ser paciente.

Cuando el hombre vence al miedo y a la claridad ha llegado a un nivel en que nada puede dañarlo y éste será el verdadero poder.

Pero el poder es el más peligroso de todos los enemigos porque convierte al hombre en un ser caprichoso y cruel, vencido por él, y será sólo una carga para él.

A este enemigo sólo se lo puede vencer de la misma manera que el miedo y la claridad, desafiándolo, hasta darse cuenta que el poder que se cree haber conquistado es una ilusión y que nunca será propio.

Sin el control de uno mismo, la claridad y el poder son más peligrosos que los errores y sólo se pueden dominar aprendiendo a usarlos adecuadamente para de esa forma vencer a este tercer enemigo.

En su camino del conocimiento el hombre finalmente tropezará con un último enemigo: la vejez, que no podrá vencer del todo y que solamente podrá dominar por poco tiempo.

En esta instancia en que el hombre ya no tiene miedo, cuando su claridad es paciente y su poder está bajo control, comienza a sentir un constante deseo de descansar.

Si se rinde a este deseo de descansar, la vejez no le permitirá vivir su último tramo, le impedirá ser un hombre de conocimiento y vivir su destino hasta el final.

En definitiva, la vida es un constante desafío, una constante batalla con los fantasmas que creamos nosotros mismos.

Malena
Fuente: “Las Enseñanzas de Don Juan”; Carlos Castaneda.

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