2015/05/27

Cuando no soportas a tu madre -Psicología Malena Lede






Mi madre fue una mujer abnegada, trabajadora, generosa, de buen corazón y sobreprotectora, que hacía todo por sus hijas, pero también tenía rasgos histéricos, hacía escenas para manipularnos y no recuerdo si alguna vez me abrazó o me dijo que me amaba. Lo cierto es que vivía criticándome y diciéndome que era demasiado charlatana, rebelde y contestadora y que me callara cuando yo hablaba porque no sabía nada.

También era contradictoria y podía llegar a decirme que de las tres hijas, yo era la más simpática, porque tenía chispa y me gustaba hacer bromas; y también que era la más inteligente e independiente, porque estaba todo el día leyendo, era buena alumna y me agradaba la escuela, y porque siempre me las arreglé sola

Será por eso que me gusta estudiar y que fui la única hija que quiso tener un título universitario. Aún hoy en día sigo aprendiendo cosas; creo que inconscientemente, todavía quiero seguir demostrando que valgo.

La influencia de las madres para los hijos es crucial porque de ella depende la enorme carga emocional que llevamos muchos en el alma, todos nuestros complejos, nuestros conflictos, nuestra inseguridad y nuestros miedos.

A mi madre le tocó enfrentar una situación difícil cuando mi padre se enfermó de ELA y estuvo cinco años inválido. Tuvo que salir a trabajar, ella que nunca había salido de su casa.

Consiguió un empleo en la administración pública y eso la salvó, porque la enfermedad de mi padre fue muy larga y ella por ocho horas podía evadirse de ese escenario sin culpa.

Las cuatro sufrimos mucho con la enfermedad de mi padre, que sabíamos que era letal y que lo confinaba a él a una silla, habiendo sido un hombre muy inteligente y sociable que había sabido disfrutar de la vida al máximo.

Antes de terminar el secundario empecé a trabajar en una oficina, de modo que yo también pude alejarme del dolor de verlo todo el día cómo se consumía.

Mi hermana mayor tenía 22 años y era maestra especial en una escuela y la menor, que tenía diez años, era la que se quedaba con él toda la tarde. Eso la marcó toda la vida porque después tuvo muchos conflictos.

Cuando falleció mi padre, yo tenía 19 años, mi hermana menor 15 y la mayor ya se había casado.

Como seguía sin entenderme con mi madre, lo único que quería era irme de casa. Me casé a los 22 años, mi hermana menor a los 17 y por último se casó mi madre con un viudo que había sido padrino de bautismo de mi hermana la menor y amigo de mi padre. Las tres aprobamos el matrimonio porque él era una buena persona y porque ambos se habían quedado solos.

Durante muchos años viví en el interior del país de modo que nos veíamos poco, yo me recibí de Psicóloga en la Universidad Nacional de Córdoba, estando casada con dos hijos; y ella me sorprendió cuando vino a mi graduación con su marido.

Cuando volvimos definitivamente a Buenos Aires mi madre había quedado viuda; y cuando comenzó a envejecer, por esas cosas raras de la vida, y muy a pesar de ella, fui yo la única hija que estuvo al lado.

Sin embargo, aunque durante sus últimos años me hizo sufrir mucho por su forma de ser, hoy agradezco a Dios la oportunidad que tuve de hacer definitivamente las paces con ella, porque pudimos perdonarnos mutuamente.

Antes de morir pudo decirme que me agradecía todo lo que había hecho por ella y que me amaba; y al decirle que yo también la amaba me sorprendió cuando me contestó que siempre había creído que yo la odiaba. El otro siempre es un espejo de uno mismo.






Malena

12 comentarios:

  1. Hermosa historia, hermoso mensaje. El amor de una Madre a un hijo y viceversa no tiene explicación, ni lógica. Simplemente se siente.

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  2. Buena historia, todo termina muy bien. La mía no.

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  3. ojala que la historia mia termine asi

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  4. Muy interesante tu historia, con mi madre me pasa seguida, también soy hija del medio, la más independiente y exitosa. Pero quizás también la más egoísta. A veces siento que soy muy fría y egoísta con mi madre pero es porque no puedo tolerar su personalidad, sus reacciones, opiniones, todo discrepa conmigo y mi forma de pensar y ver las cosas. Ella es así desde que se divorcio con mi papa, una persona totalmente distinta a la que me crío. Pero en este momento no siento ganas ni voluntad de trabajar en mi relación con ella, no me da la paciencia. Tenes algo para decirme al respecto?

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  5. Hay que hablar y con respeto.Dos no pelean si uno no quiere.siempre habrá temas que no hablaras con tus padres porque al paso de los años cambiamos de punto de vista.yo ya no quiero pelearme con la familia antes lo hago con un desconocido.Pero hay que saber pedir perdon y saber decir que no pensamos igual.los traumas de la niñez es un peso grande....tengo un recuerdo de pensar desde lo 4 años que mis padres se iban a morir porque me tuvieron mayores.tengo 30 años y hace unos años murió mi padre y es como volviera a tener 4 y todos esos sentimientos me vuelven.además que mi madre no me entiende.mis hermanos mayores no me ayudan.estoy envuelta en un estado de ansiedad constante...soy mi peor enemiga es lo que me soltó el psicólogo al que acudir después de tres pdiquiatras que solo querían drograme ...el psicólogo me ha ayudado a cambiar mis pensamientos destructivos a pensar en mi felicidad en ser dueña de mi destino.Gracias

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  6. no contesto mensajes anónimos, malena

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  7. Te dan y tambien te quitan mucho. Son egoistas e inconscientes en afectar a algunos hijos (no todos) con sus problemas y problemas de otros hijos que afectan a los hijos menores por el clima que se genera, y no son capaces de solucionar los problemas. A su vez no brindan la paz necesaria para que un chico pueda desarrollarse en su máximo potencial, sino que al contrario uno crece limitadísimo y es mucho menos de lo que podría ser (física y mentalmente) en muchos sentidos por carencias,... que otros no tuvieron. Sin embargo uno tiene que ser una buena persona a pesar de todo estando en desventaja en una vida competitiva e injusta como esta. Una lastima que las cosas no sean justas para todos. Luego por ese motivo, el desgaste para algunos (no todos) es el doble para conseguir las cosas y a nadie le interesa.

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  8. No soy madre aún y aunque siempre dicen “ya te tocará cuando tengas tus hijos” yo no soporto la forma en que mis padres nos han criado a mi y mis hnas. Pleno siglo 21 y aun con la mentalidad de que “yo soy el papa, yo tengo la razón” no lo soporto. Después se quejan de que porque uno no quiere estar con ellos .

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  9. Hola, soy marina. Me he identificado con tu historia, con diferencias pequeñas como que yo soy la hermana mayor, y que mi madre sufre cáncer y yo ansiedad desde la muerte de mi papá.
    No sé ya que hacer...se merece todo el cariño, pero no me sale, me irrita fácilmente, y apenas doy controlado mi vida y ahora con nuestra relación es peor, yo vivo con ella, y mi hermano pero él es su favorito de siempre, yo era la responsable por ser na mayor...creo q mi rencor viene de ese enfoque...de la responsabilidad que me cargaba desde pequeña con todo, pero hizo mil cosas por mi y yo guardo rencor por esas boludeces? No sé qué hacer ni cómo cambiar esto. Siento que piensa q la odio, igual que yo.

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  10. Hola Marina Lia Vieytes Echeverría, dicen que cuidar un enfermo es un privilegio, sin embargo no todos nacimos para eso. Tal vez te estás forzando demasiado y podría ser mejor relegar esa tarea en otra persona si es que se lo pueden permitir. En este momento estás reavivando los celos que tienes de tu hermano "el favorito", y eso hace que crees resentimiento y que tengas malos sentimientos hacia ella.
    El rencor y el odio se vuelve contra uno mismo y nos enferma. Intenta ser objetiva y olvida que eres su hija. Ninguno se conforma con el amor que recibe de sus padres, unos por una cosa y otros por otra, lo mejor entonces es trascender ese condicionamiento y atreverse a ser un adulto independiente. Tu madre te ama a su manera pero tu quieres que te ame a tu manera. Pero cada uno hace lo que puede. Si alguna vez tienes hijos te pasará lo mismo. Tendrás un hijo que te agradará más que el otro pero a los dos los querrás igual. Esta es una experiencia que tienes que aprovechar para reconciliarte tanto con ella como con tu hermano, dejando tu ego atrás. Saludos, malena

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  11. Es que lo único que me hace ruido es que tan bueno es, esperar toda una vida mal relacionadas por un agradecimiento previo al término de vida.
    O sea, ya para qué?!

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  12. hola Laura R.B., "Hay que reconciliarse con las personas antes que desaparezcan", no es algo que inventé yo, con eso están de acuerdo todas las teorías psicológicas, hasta la más materialista. A veces la culpa, por cosas insignificantes, no nos permite lograr la paz interior, si la persona fallece y nosotros consideramos que no hicimos las paces.
    También se puede pedir perdón a los muertos, aún después de muertos, cuando no se ha podido estar con esa persona antes de fallecer, con buenos resultados.
    De otra forma no se puede elaborar el duelo normal y se convierte en un duelo patológico que dura por lo general muchos años y a veces nunca se logra malogrando la vida de las personas. saludos, malena

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