2016/02/24

Mitos Modernos y otros cuentos - Psicología Malena Lede



Antiguamente, los mitos eran un conjunto de leyendas que trataban de expresar simbólicamente los profundos misterios de la existencia humana y divina.

El mito precede al culto, el cual reitera historias similares que se supone derivan de hechos que realmente ocurrieron en el principio de los tiempos y que son utilizados como modelos de comportamiento humano, producto del inconsciente colectivo.

En la actualidad, cada acontecimiento social que moviliza emociones inspira al imaginario popular a elaborar una teoría colectiva y se crea un mito, como el mito del fin del mundo, el del calentamiento global, el del falso suicidio de Hitler o el del supuesto engaño sobre la veracidad del viaje a la Luna o de la muerte de Kennedy.

Esta mitología silvestre, alimentada por las codiciosas intenciones de los medios de comunicación, no son inocentes porque tienen el poder de movilizar actitudes y de cambiar valores humanos.

La posibilidad de que el mundo se acabe antes de tiempo, lleva a muchas personas a arriesgar sus vidas practicando deportes extremos, consumiendo drogas peligrosas, participando de orgías colectivas, conduciendo vehículos a altas velocidades, y a participar de espectáculos de rock que atraen multitudes, que en cierto modo intentan reemplazar los rituales que los seres humanos necesitan para comunicarse con el todo.

La fantasía apocalíptica puede alterar la mente de un adolescente, que cree que nunca va a morir y que su única preocupación es poder atravesar airoso esa difícil etapa de la vida que lo perturba y lo llena de miedos y de confusión; pero no llega a asustar a quienes tienen bien asumido que son mortales.

Sin embargo, esta fantasía tiene el poder de hacer que muchas personas que consideran a su propia muerte como un acontecimiento remoto, se cuestionen la utilidad de sus esfuerzos, si vale la pena proponerse objetivos futuros, si no es mejor tirar los remos y continuar navegando a la deriva, total, al fin y al cabo, la muerte se avecina.

En cuanto al mito sobre si es verdad que los astronautas llegaron a la Luna o si se trató de un espectáculo montado, esa es otra de las historias que ayudan a dudar aún más de las instituciones, de la ciencia, de la moral de quienes tienen a su cargo semejante responsabilidad, de la ética de los gobiernos y de los medios de comunicación; y crea la sospecha de posibles manipulaciones del poder político para continuar a la vanguardia en la carrera espacial.

Las consecuencias del holocausto son como heridas abiertas que no pueden cicatrizar, y la necesidad humana de buscar reparación a tanta crueldad renace a través de mitos, como el de la falsa muerte de Hitler.

Supuestamente, Hitler no habría fallecido sino que habría huido a Sudameríca donde habría vivido cómodamente en el anonimato hasta su muerte natural, junto a otros jerarcas nazis.

Es verdad que muchos militares alemanes se refugiaron en Argentina y también en Brasil antes del fin de la segunda guerra mundial, pero que haya sobrevivido Hitler resulta muy difícil de imaginar, sin embargo, la duda se instala y puede convencer a muchos que la justicia en este mundo es más una quimera que una realidad.

Pero para que un mito se instale hace falta creer y eliminar la razón, creer ciegamente en algo que resiste toda lógica.

Pasando al tema del clima. ¿Es verdad que este verano hace más calor que nunca? Para el que no tiene aire acondicionado parece que sí. Sin embargo, yo recuerdo haber pasado muchas noches infernales a lo largo de mi vida.

Tampoco parece que hiciera menos frío, por lo menos en el Hemisferio Norte; no creo que este crudo invierno que están pasando los haya ayudado a fortalecer la creencia en la teoría del calentamiento global. Es que la naturaleza tiene sus propias armas para restablecer el equilibrio y suele castigar con duras penas a quienes se atreven a desafiarla.

El hecho es que con respecto a este enigma, todavía no hay pruebas científicas concluyentes, sin embargo, el mito del calentamiento global es considerado por muchos, un hecho cierto.

Estos mitos modernos, y otros cuentos, ofenden la inteligencia y conllevan otras intenciones ocultas, como la de intentar modificar culturas y valores humanos.

Seamos más rigurosos para aceptar las ideas que se difunden sin real fundamento y no sigamos a la manada, no nos traguemos sin digerir todo lo que dicen los periódicos y los noticieros y usemos nuestro espíritu crítico, sin miedo, convencidos de la validez de nuestros valores.

Malena

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