2016/05/26

Los Amigos Imaginarios de niños y adolescentes - Psicología Malena Lede




Alrededor de un treinta por ciento de niños y también de adolescentes, crea un amigo imaginario que sirve a distintos fines según sus propias necesidades.

Estos amigos invisibles estimulan la creatividad y la capacidad de comunicación y además los ayuda a superar contrariedades.  Sin embargo, niños que han sufrido abandono o alguna forma de carencia, no suelen tener un amigo imaginario, ya que los traumas de la infancia desalientan la creatividad y los deseos de jugar.

Jean Piaget, (1896-1980); epistemólogo genético, psicólogo y biólogo suizo, destacado estudioso del desarrollo intelectual de la infancia; tenía una hija con un compañero imaginario.

Piaget no relacionaba este fenómeno con la soledad o las situaciones difíciles sino con la capacidad creativa y la facilidad para la comunicación.

Su postura fue confirmada en 2008, por psicólogos de la Universidad de Manchester, Anna Roby y Evan Kidd, que estudiaron las capacidades lingüísticas de niños en edad escolar y pre-escolar y pudieron observar que los que tenían amigos imaginarios tenían más facilidad de palabra y mayor habilidad para convencer a otros.

En otro estudio que realizaron en el año 2000 con la participación de jóvenes, los resultados fueron similares.  Los adolescentes con compañeros imaginarios presentaban mayor habilidad social y más empatía que sus pares de la misma edad que no tenían compañeros invisibles.

Estudios sobre el juego infantil muestran que los niños con amigos imaginados son más maduros y psicológicamente más estables.

Un compañero imaginario también puede aparecer cuando los niños tienen dificultades para adaptarse a las reglas de los adultos, para tener a quien culpar por sus travesuras.

Los amigos invisibles aparecen a partir de los tres años o sea cuando los niños tienen la capacidad de diferenciarse de los otros y entonces está en condiciones de inventar un interlocutor y ya haya incorporado la imagen de la persona más cercana a él, la madre por ejemplo.

El amigo imaginario con frecuencia se olvida del todo una vez que el niño o el adolescente ya no lo necesitan.

Malena Lede – Psicóloga

Fuente: “Mente y Cerebro”; “Amigos Imaginarios”; Inge Seiffge-Krenke, Director del departamento de Psicología Evolutiva en el Instituto Psicológico de la Universidad de Mainz. 

2 comentarios:

  1. Hola Male! :) lei que los niños pequeños no se saben diferenciar de los demás ahora. Y yo pienso : estoy en la ciudad sólo caminando entre la gente huyendo del contacto humano. y tampoco me puedo diferenciar bien del resto de la gente. Y no soy un niño tengo 41 años.

    pensando llego a la conclusión que al niño pequeño le pasa eso relacionándose con los demás y a mi me pasa aislado.

    En la ciudad tengo muchas ganas de calor humano. lo que me falta. pero solo me decido a relacionarme cuando ya no puedo más. Cuando hay que sanar la herida. Era muy antisocial en la adolescencia. ahora en la ciudad si estoy solo entre extraños me da miedo que me ¿rechacen? Lo desconocido da miedo. lo conocido da seguridad. Por eso más vale malo conocido que bueno por conocer verdad?

    bueno hasta luego


    Pablo Manuel

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  2. hola Pablo, la paradoja es que cuando estamos acompañados podemos anhelar estar solos y cuando estamos solos extrañamos la compañía. El problema básico es siempre el mismo: no sabemos bien lo que queremos. saludos, male

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