2016/05/02

Método de autocuración milagrosa - Psicología Malena Lede



Para el Hinduismo y el Budismo, el tercero ojo, ubicado en el chakra kundalini, en el entrecejo, es el centro de la espiritualidad o sea el punto de conexión entre el cuerpo y el espíritu (Conciencia, Alma, Dios o Inteligencia Universal).

Para muchas culturas, este centro espiritual se encuentra en el cerebro, en las glándulas pineal y pituitaria.

La glándula pineal es la que produce la hormona melatonina durante las horas de oscuridad del día, que se atrofia alrededor de los siete años y que junto con la pituitaria o hipófisis rigen el funcionamiento de todas las demás glándulas del cuerpo.

Si la glándula pineal continuara toda la vida funcionando no sufriríamos los achaques propios del paso de los años porque es la hormona del crecimiento y de la renovación del cuerpo.

Sin embargo, en estado de meditación, con la mente libre de pensamientos, se puede activar este centro voluntariamente, imaginando una energía luminosa emergiendo del tercer ojo, unida a los sentimientos amorosos del corazón, y fundiéndose en lo alto con los rayos lumínicos del Espíritu trascendente.

La glándula pituitaria tiene el tamaño de una lenteja, no obstante su función es vital y la glándula pineal que se asemeja a la fruta de un pino, de allí su nombre, funciona asociada a la primera formando el centro pineal pituitario.

Cuando la persona está preparada para recibir esta enseñanza y tiene la capacidad amorosa de priorizar el amor y de trascender los apegos terrenales; mediante un simple ejercicio de meditación, puede acceder a este nivel de conciencia y lograr actos de auto curación milagrosa.

Para el Hinduismo, el Budismo e incluso hasta para el Catolicismo, el fruto del pino, semejante a la glándula pineal, representa un símbolo espiritual y es el canal que nos conecta con otros mundos o dimensiones (como supuestamente lo haría el concepto teórico de agujero de gusano de los científicos).

El amor activa la glándula pineal, incrementa el nivel vibratorio a nivel molecular y produce transformaciones milagrosas.

Pueden probarlo hoy mismo y se sorprenderán porque sin esfuerzo sólo con la imaginación, llevando la luz a sus corazones y unidos a la trascendencia podrán curarse de sus dolencias introduciéndose en un espacio interdimensional de luz violeta que hará vibrar todas las moléculas de sus cuerpos en la misma frecuencia del espíritu, intencionalmente dirigida a la zona de sus dolencias.

Este ejercicio de visualización termina con un baño de luz dorada que representa salud, amor y armonía perfecta, que elimina los miedos, los traumas, y todo aquello que consideran en sus vidas un problema.

Esta práctica es recomendable utilizarla para la curación de uno mismo o para los hijos, no se recomienda para curar a otros, para evitar interferir en su libre albedrío y su libertad personal.

Es altamente eficaz desde el primer día para el alivio inmediato de cualquier dolencia.

Malena Lede (Psicóloga)
Fuente: “El Método”; Lita Donoso Ocampo.

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