2017/02/16

El Complejo de Edipo y el odio entre hermanos - Psicología Malena Lede




Nace un niño varón y desde el primer día su padre lo rechaza, en cambio, a su hermana, que es tres años mayor le brinda todo su afecto y atención.

Pasan los años y los padres se separan, el padre continúa el mismo tipo de relación con ambos, colma a su hija con todo tipo de atenciones y a su hijo sólo le demuestra desprecio.

Los hijos viven con la madre, quien se queja porque sus hijos se pelean continuamente haciéndole a ella la vida imposible,  y responsabiliza al padre por las diferencias que hace con sus hijos.

No tengo referencias sobre cómo es la relación de la madre con sus hijos, pero me atrevo a pensar que si el padre rechaza a su hijo varón, la madre  tenderá a compensar esa falta de amor con una mayor dedicación hacia él, condición natural en las mujeres de preferir a su hijo varón y de ser hostiles con sus hijas mujeres.

De modo que en este ejemplo particular, se presenta un Complejo de Edipo positivo, en los dos hijos, o sea deseos amorosos hacia el progenitor del sexo opuesto y odio y celos hacia el progenitor del mismo sexo. 

Freud reconoce en él mismo el amor que sentía por su madre y los celos de su padre, en conflicto con el afecto que le tenía.

El Complejo de Edipo en su forma positiva se presenta como en la historia de Edipo Rey, o sea el deseo inconsciente de Edipo, el hijo del rey,  de matar al padre y el deseo amoroso hacia la madre.

La elaboración positiva del complejo de Edipo del varón se realiza cuando acepta renunciar a la madre porque es del padre y puede elegir una pareja no incestuosa; y en la mujer, cuando acepta  renunciar al padre porque es de su madre y puede amar a otro hombre que no sea él.

El Complejo de Edipo es universal, porque se presenta en todas las culturas, aún en las que tienen otras formas de organización familiar y constituye un factor fundamental en la estructuración de la personalidad y en la orientación sexual.

El problema se produce cuando por alguna razón, los hijos se quedan fijados al amor incestuoso y no pueden cambiar de objeto amoroso.

En este caso, los padres están separados, de modo que el hijo puede quedarse con la madre porque no es del padre; el único obstáculo es la hermana, de la cual se quiere deshacer.

Las familias disfuncionales representan una severa dificultad para las identificaciones positivas de los hijos y la posterior elección de pareja.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: “Diccionario de Psicoanálisis”;  Laplanche y Pontalis.


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