2017/08/03

EL HOMBRE INFIEL - http://psicologia-malenalede.blogspot.com




El hombre infiel no se compromete con ninguna mujer porque se acostumbra a las relaciones superficiales con un solo fin, el biológico.

El compromiso con una sola mujer trasciende lo biológico y el vínculo pasa a ser algo más profundo, haciendo posible el crecimiento interior.

Solamente en una relación íntima y duradera es posible entender al otro sexo; algo absolutamente necesario para poder comprender mejor la parte femenina que tiene el hombre y la parte masculina que tiene la mujer.

El hombre infiel no se conecta con ninguna mujer en forma verdadera, no puede ser sincero, forzosamente tiene que mentirle siempre a todas y fingir un sentimiento que no siente.

A las mujeres es difícil engañarlas porque pueden intuir una traición, percibir todas las señales de un engaño y darse cuenta de la falsedad de las palabras más tiernas.

El hombre disfruta con la conquista, porque básicamente es un cazador y el entusiasmo de conseguir una presa difícil lo hace sentir vivo; pero luego de la conquista pronto se aburre y vuelve a repetir la historia; o bien  se vuelve doméstico y entonces aburre a su mujer,  esa mujer que antes lo apasionaba pero que  ahora se transformó en su madre y lo hace sentir cómodo.

Mientras tanto la mujer se desespera porque lo único que ha conseguido es tener un hijo más sin haberlo parido, que pretende que lo atienda como a los otros.

El hombre que no es capaz de desarrollar sentimientos profundos ni objetivos trascendentes, sigue siendo un niño que continúa haciendo travesuras.

Disfruta de sus fechorías, mientras su mujer tiene que conformarse,  en el mejor de los casos, con hacer el amor en forma mecánica, sin un beso ni una caricia, sólo con la repetición rutinaria de un ejercicio físico que ella no disfruta porque como se da cuenta que sólo es un acto carnal sin amor, cierra los ojos y lo vive como una pesadilla que está deseando que termine.

El hombre infiel no tiene cura, padece de una enfermedad incurable que es el infantilismo crónico, cuyos síntomas son el egoísmo,  la falta de compromiso, la vida superficial  y la mentira.

Malena Lede - Psicóloga

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