2017/12/01

QUIERO DEJAR A MI PAREJA - Psicología Malena Lede


Si no logran tomar plena conciencia de sus comportamientos presentes pueden provocar que sus vidas se conviertan en un verdadero calvario.

La tendencia usual es relacionarse con parejas, amigos y hasta con los propios hijos,  de la misma forma que se aprendió a relacionarse con el grupo familiar que se tuvo en la infancia.

Sin saberlo,  la vida que en este momento están viviendo, llena de frustraciones y sinsabores, puede estar condicionada por esas experiencias que les impiden ser felices.

Es difícil dejar el pasado atrás y empezar de nuevo, lavarse el cerebro para que quede limpio de todo vestigio nefasto que hace que en el presente se vuelva a repetir la historia.

Vivir con otra persona no es fácil, porque de inmediato la comenzamos a tratar como si fuera nuestro hermano o hermana, nuestro padre o madre o cualquier otra persona significativa de la infancia, según la circunstancia que reaviva esos recuerdos.

También ocurre con nuestros jefes o compañeros de trabajo que de alguna manera nos recuerdan la relación que teníamos con nuestros parientes más cercanos.

Se puede decir que llevarse bien con la gente es una cualidad que tienen muy pocos, afirmación que comprobamos todos los días ni bien salimos a la calle.

La gran mayoría está a la defensiva, piensa en su propio beneficio, pretende pasar siempre primero, está siempre de mal humor y poco dispuesto a ayudar a otro si es necesario.

Nadie puede olvidar ni perdonar las ofensas sufridas, por eso, la vida se convierte en la oportunidad de vengarse,  odiando y haciéndole la vida menos grata a otros, incluso a quienes más quieren.

Amar a otro significa ser capaz de pasar por alto todas esas pequeñeces, confiar, ayudarlo a crecer, no perder la propia dignidad ni rebajarse espiándolo, ser honesto, mantener alta la autoestima para que el otro también los estime, desarrollarse, crecer y cambiar para poder ser cada día mejor persona.

El miedo al abandono proviene del sentimiento de desvalorización que surge de renunciar al desafío de Ser quien uno Es.

Practiquen no enredarse en discusiones inútiles y no gastar energía en demostrar que tienen la razón, porque todo puede cambiar en un instante y entonces se darán cuenta de todo lo que postergaron, de  lo que no hicieron o dijeron y de lo poco que disfrutaron; del tiempo que desperdiciaron, de lo que no supieron compartir, de las asignaturas pendientes que no  intentaron por estar pensando en otra cosa o por creer que los otros eran los que se lo impedían,  de la ausencia de compasión, de la falta de capacidad de amar, del egoísmo, de la rigidez de pensamiento y de no haber sabido nunca liberarse de la prisión de ustedes mismos.

Malena Lede - Psicóloga 

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