Existe una teoría, en la que creen no pocos soñadores, sobre la existencia de una civilización muy avanzada dentro de la tierra.
Hace dos años, un grupo de adinerados aventureros, reunidos
por un conocido y prestigioso organizador de viajes a lugares inexplorados, se
embarcaron en una travesía rumbo al Polo Norte en la búsqueda del portal de
entrada que les permitiría la conquista de ese nuevo mundo.
La empresa a cargo
de la singular idea, había alquilado al
gobierno ruso, uno de los buques
rompehielos con energía nuclear que tenían en desuso, para reacondicionarlo convenientemente y
utilizarlo para transportar a sesenta pasajeros.
Los participantes
podían ser de ambos sexos pero no mayores de 60 años y además debían presentar
un certificado médico con la autorización para realizar el viaje.
El barco zarpó del
Puerto de Vladivostok, en Siberia, en el verano de 2004 rumbo a lo desconocido
y después de una breve travesía, una
lluviosa y fría madrugada llegó al sitio indicado.
Los integrantes del
grupo, controlando su entusiasmo, abandonaron la nave ordenadamente, y en fila india comenzaron una fatigosa
caminata sobre el hielo.
El paisaje era
desolador y el silencio era quebrado solamente por el sonido de los clavos de sus
botas abriéndose camino a través de la senda helada.
Después de
atravesar una pequeña colina, pudieron al
fin ver una cueva al otro lado,
Un hombre anciano,
vestido con una túnica y cubierto con una piel de oso estaba sentado adentro en
la entrada.
Con una extraña luz
en la mano y sin hablar, los invitó a pasar
y los acompañó un trecho por un sendero que se hacía cada vez más ancho, más
cálido y mejor iluminado a medida que iban avanzando.
El trayecto
finalizó abruptamente en una explanada elevada sobre un alto promontorio rocoso
Contemplaron
extasiados cómo se extendía a sus pies un profundo valle iluminado por una
magnífica luz desconocida, donde se elevaba una bellísima ciudad hacia las alturas.
Sintieron que el
viejo que los guiaba no hablaba sino que le comunicaba de alguna otra manera lo
que pensaba.
Les dijo que los
habitantes de esa ciudad habían logrado el equilibrio, el justo medio en sus vidas y que de esa manera habían vencido
al mal y todas sus manifestaciones.
Por eso, no les era
posible mezclarse con seres humanos más atrasados, que todavía no podían llegar
a comprender sus valores.
Nunca fue fácil, porque les costó muchas guerras y muchos sufrimientos llegar a ese nivel de civilización, pero era inevitable, como lo será para toda la humanidad, lo más probable. Malena
Publicar un comentario
Muchas gracias por participar de este espacio!