Si observamos detenidamente las experiencias que vivimos todos los días podemos comprobar que muchas veces ocurren coincidencias inesperadas, por lo general asociadas a nuestros deseos.
Pensamos en alguien que hace mucho que no vemos y de pronto lo encontramos en la calle o nos llama por teléfono; deseamos que cambie el clima cuando llueve y cuando dejamos de pensar en eso al poco tiempo sale el sol; buscamos algo que perdimos y de pronto aparece cuando abandonamos su búsqueda, necesitamos hablar con un familiar y nos llama, y así ocurren muchos sucesos que nos sorprenden pero que no obstante nadie piensa que puede ser una regla que funcione.
Muchos dirán que les ocurre todo lo contrario, o sea que basta que deseen algo para que no se cumpla, pero es necesario que sepan que en este mundo, para tener lo que uno necesita, hay que desearlo, hacer lo que creemos necesario y dejar que el Universo se ocupe. O sea, entregarse a lo que Es pero al mismo tiempo con la esperanza que el deseo se vea realizado.
Los incrédulos que están esperando explicaciones racionales pueden probar y se llevarán una sorpresa. Claro que no es fácil dejar que el Universo se ocupe de nuestros problemas, pero no es imposible, además, para que este fenómeno ocurra, no es necesario creer en un poder sobrenatural, sino simplemente desear y luego dejar ir ese pensamiento con la confianza que será satisfecho.
El deseo es como un imán, atrae fenómenos, personas, cosas, acontecimientos, por eso hay que tenemos mucho cuidado con lo que deseamos y con lo que deseamos a otros porque esta es una ley que se cumple.
Ustedes ahora se preguntarán por qué hace más de un año que estamos padeciendo una pandemia, si es posible que el deseo de liberarnos de ese flagelo está sin duda en cada uno de nosotros. Es verdad, el deseo de todos debería acabar con este virus, sin embargo, continúa azotando a todos los países sin distinción de raza, credo o posición social.
Pero también es cierto que, como nunca antes, en muy poco tiempo surgieron gran cantidad de vacunas, igualmente eficaces, que afortunadamente están llegando a todo el planeta para terminar definitivamente con este mal.
Nunca antes se pudo lograr una vacuna con tanta rapidez. Al respecto vale recordar que en España a principios del siglo pasado, la epidemia de gripe mató, solamente en ese país, a cincuenta millones de personas y que en la Segunda Guerra Mundial murieron sesenta millones de personas y más seis millones fueron víctimas de los campos de concentración nazis.
Nos entristece las personas fallecidas en esta oportunidad y nos preguntamos qué es lo que han hecho para merecer morir por los efectos letales de un virus. No han hecho nada porque no es un castigo divino sino las consecuencias probables de una contaminación, de un error irreparable, de la falta de respeto por la naturaleza que muchos seres humanos tienen al DESEAR ser como dioses.
Debido a errores humanos caen aviones, se producen desastres ecológicos, contaminaciones radioactivas y enfermedades mortales contagiosas y difíciles de erradicar.
Cada uno de nosotros tiene que desear que esta epidemia termine ya y dejar que este pensamiento lo reciba el Universo, con la confianza en que nuestro individual deseo es el que crea y recrea la materia, le da forma a la realidad que vivimos e influye enormemente en el cosmos; porque existe una perversa tendencia a creer en fenómenos apocalípticos, alimentada por tantas mentes obtusas que para ganar dinero a través de los medios de comunicación y el cine, fantasean con el fin del mundo, la extinción de la humanidad, la caída de un meteorito, etc.
Este mundo no va a terminar como ellos imaginan, seguirá existiendo mucho tiempo, nosotros moriremos, cada uno en su momento, como todos ya sabemos, mientras tano, no dejemos que los pensamientos de otros nos convenzan de lo que no deseamos.
La fe mueve montañas y creer en nosotros mismos, en Dios o en cualquier religión es el poder al que tenemos que recurrir para cambiarnos a nosotros y al mundo, sin dejarnos influenciar por interesados personajes que lucran con las emociones negativas de la gente. .
Malena Lede
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