CRISIS DE LA EDAD - PSICOLOGÍA MALENA LEDE

 


Cada etapa de cambios en la vida implica una crisis, o sea una ruptura del equilibrio psíquico conseguido que obliga a aprender conductas adecuadas a cada edad.

 Aprendemos a realizar este proceso  identificándonos con las personas que amamos, o sea adoptando lo que nos agrada y rechazando lo que no nos gusta de ellas, lo que nos permite llegar a ser una versión única y distinta que nos permitirá ser nosotros mismos.

 Las crisis de la edad se resuelven viviéndolas no rechazándolas o negándolas.  Es necesario darse cuenta que se está viviendo un proceso inevitable y que lo mejor es sacar el mejor provecho de él.

 Por eso es tan importante rodearse de personas de buen vivir, para no identificarse con malos hábitos, conductas dañinas y destructivas.

 Hay que aprender a distinguir qué es importante en esta vida para nuestra propia felicidad e integridad física,  darse cuenta de lo que puede ser prescindible y negativo, tener plena conciencia de los valores que estamos dispuestos a respetar y actuar siempre en función a ellos.

 Sólo este compromiso con los valores que hemos elegido es lo que hará posible desarrollar una personalidad firme que sea capaz de lograr los propios objetivos.

 La clave para llegar a ser quien uno es, es deshacerse de las negativas influencias, teniendo la sagacidad suficiente para detectar toda maniobra que pretenda modificar nuestros puntos de vista, que los desprecie e incluso se burle de ellos.

 Mantenerse firme no es fácil pero si lo logran serán más respetados que siguiendo la corriente.

 Los líderes natos son los que tienen bien claros sus valores ya sean buenos o malos para la sociedad y para ellos mismos; el resto son todos aquellos que no están seguros de sí mismos y en cambio estén dispuesto a seguir su mandato.

 Un líder tiene una conducta férrea, no se doblega cueste lo que le cueste y hasta llega a jugarse la vida.

 Cada persona que elige ser ella misma es su propio líder; con amplia libertad para elegir qué hacer en cada momento de su vida.

 Es un gran desafío, una responsabilidad y un compromiso para siempre, pero vale la pena, porque no hay en el mundo nada mejor que llegar a ser uno mismo.

Malena Lede