En el mundo se han logrado erradicar graves enfermedades y epidemias gracias al avance de la ciencia, sin embargo, el estado anímico depresivo que suele afigir a los seres humanos de las grandes ciudades, es un trastorno difícil de tratar que se está generalizado en todos los extratos sociales y que puede convertirse en una depresión grave.
El anonimato, la soledad, la falta de comunicación, los hogares deshechos, hacen que los individuos pierdan identidad y se sientan aislados y perdidos entre la multitud, convertidos en un número.
Como es imposible revertir este modelo actual de sociedad que se instaló para quedarse, somos nosotros los que tenemos que cambiar para lograr adaptarnos
Para intentar sentirse bien en estas circunstancias hay que intentar conocerse más a sí mismos; descubrir intereses que no se han desarrollado, octumbrarse a no ser dependientes y programar salidas solos, eligiendo con libertad lo que a cada uno le guste.
Es necesario estar dispuestos a asumir riesgos y a afrontar la responsabilidad de bastarse a si mismos sin muletas ocasionales; porque hay que aceptar que la multitud de las grandes ciudades tendrá que convertirse en nuestra mejor compañia.
Se puede evitar el sentimiento de aislamiento, atrviéndose a cumplir asignaturas pendientes, haciendo todo aquello para lo que han nacido y que aún pueden hacer y sprender cosas nuevas; porque todos tenemos sueños que aún estamos a tiempo de hacer realidad.
Para lograr este cambio, es necesario bucear dentro de ustedes mismos, buscando lo que alguna vez anhelaron y que por distintos motivos postergaros.
No se trata de convertirse en seres solitarios y aislados, sino de cubrir los espacios vacíos de compañía que los afectan, que no les permiten crecer y llegar a ser realmente quienes son.
El aburrimiento es ansiedad, principalmente por no atreverse a ser quienes son y por copiar a otros, para jutstificar el fracaso; pero siempre somos nosotros los que hacemos que los acontecimientos que deseamos ocurran, estando atentos y dispuestos cuando se presentan las oportunidades.
Tampoco se trata de encerrarse en si mismos, sino de esperar menos de los demás para que también puedan hacer lo mismo, sin renunciar del todo por ello. al necesario encuento
Malena lede
Publicar un comentario
Muchas gracias por participar de este espacio!