LA DEPRESIÓN EN LAS GRANDES CIUDADES - Psicologia Malena Lede

   En el mundo se han logrado erradicar graves enfermedades y  epidemias gracias al avance  de la ciencia, sin embargo, el estado anímico depresivo  que suele afigir a los seres humanos de las grandes ciudades, es un trastorno difícil de tratar  que se está generalizado en todos los extratos sociales y que  puede convertirse en una depresión grave.

   El anonimato, la soledad, la falta de comunicación, los hogares deshechos, hacen que los individuos  pierdan identidad y se sientan aislados y perdidos entre la multitud,  convertidos  en un número.

  Como es imposible revertir este modelo actual de sociedad que se instaló para quedarse, somos nosotros los que tenemos que cambiar para lograr adaptarnos

  Para intentar sentirse bien en estas circunstancias hay que intentar  conocerse más a sí mismos;  descubrir intereses que no  se han desarrollado, octumbrarse a no ser  dependientes y  programar salidas solos, eligiendo con libertad  lo que a cada uno  le guste.

   Es necesario estar dispuestos a asumir riesgos y a afrontar la responsabilidad  de bastarse a si mismos sin muletas ocasionales;  porque hay que aceptar que la multitud de las grandes ciudades tendrá que convertirse en nuestra mejor compañia.

   Se puede evitar el sentimiento de aislamiento,  atrviéndose a cumplir  asignaturas pendientes,  haciendo  todo aquello para lo que han nacido y que aún pueden hacer y sprender  cosas nuevas;  porque todos tenemos sueños que aún estamos a tiempo de hacer realidad.

   Para lograr este cambio,   es necesario bucear  dentro de ustedes mismos,  buscando lo que alguna vez anhelaron y que por  distintos motivos postergaros.

 No se trata de convertirse en seres solitarios y aislados, sino de cubrir los espacios vacíos de compañía que los afectan, que no les permiten crecer y llegar a ser realmente quienes son.

El aburrimiento es ansiedad, principalmente por no atreverse  a ser quienes son y por copiar  a otros, para jutstificar el fracaso; pero siempre somos nosotros los que hacemos que los acontecimientos que deseamos ocurran,  estando atentos y dispuestos cuando se presentan las oportunidades. 

Tampoco se trata de encerrarse en si  mismos,  sino de esperar menos de los demás para que también puedan hacer lo mismo, sin renunciar del todo por ello.  al necesario encuento 

Malena lede