2008/11/03

ADN


Hace diez años, en Boston, Estados Unidos, Karen debía ser sometida a un transplante de riñón. En esa oportunidad los médicos descubrieron que el ADN de los hijos, posibles dadores del órgano, no coincidía con el ADN de su madre biológica.

Todos pensaron que en el hospital se había cometido un error pero nuevas pruebas confirmaron el mismo resultado.

Como los hijos fueron descartados como donantes, Karen recibió un riñón de su esposo, que resultaba compatible.

La operación fue un éxito, pero al año Karen empeoró y fue hospitalizada.

En esa segunda oportunidad, una doctora le hizo nuevas pruebas y descubrió que su tercer hijo, el menor, tenía el mismo ADN de la madre.

En otra ciudad de los Estados Unidos, otra mujer, llamada Lidia, fue demandada por fraude a la Asistencia Social cuando se descubrió que sus dos hijos no tenían su mismo ADN.

En este caso, Lidia tenía algunos antecedentes policiales, estaba separada y su padre había estado preso en Montana.

A pesar que su padre había sido testigo del nacimiento de los niños las autoridades no le creyeron y continuó la demanda de fraude.

A Lidia la policía la interrogó varias veces y estuvo a punto de perder a sus hijos.

Karen, en Boston, en cambio, participaba activamente con la investigación científica para encontrar la respuesta al interrogante sobre la diferencia de los ADN de sus hijos con respecto al de ella.

Surgió entonces una pista intrigante, Karen podría ser quimérica.

Se denomina quimerismo al trastorno que sufren algunas personas que presentan dos perfiles de ADN, como si fueran dos personas en una.

Existen menos de 40 casos en el mundo conocidos, pero probablemente haya muchos más que no lo saben, y esto puede traer graves consecuencias.

Está el caso de un bebé hermafrodita, que presenta parte de los dos sexos y con una rara pigmentación de la piel, en parte blanco y en parte negro.

En este caso el niño posee el ADN de un hombre y el ADN de una mujer.

Esto se produce cuando dos óvulos son fertilizados con distintos grupos de ADN, el total del ADN del padre y el total del ADN de la madre y no la combinación de ambos como ocurre normalmente.

Ni Karen ni Lidia presentaban signos visibles en su cuerpo de esta anomalía, con los estudios comunes, dado que es muy difícil de registrar y puede encontrarse oculto sólo en algunas células.

Mientras tanto, el Juzgado estaba a punto de decidir el destino de los hijos de Lidia que no tenía conocimiento de este posible trastorno y en ese estado no se sabía nada del quimerismo.

Pero las historias de Karen y de Lidia finalmente se cruzaron.

El artículo sobre el caso de Karen fue publicado en revistas científicas y los médicos que participaron en la publicación fueron contactados por los abogados de Lidia; y recién a partir de esta información decidieron defenderla.

El ADN de los hijos de Lidia coincidía con otros familiares directos, como su madre y su hermano, por lo tanto esto era una prueba que era la madre. Además tuvo un tercer hijo con la misma anormalidad cuyo parto fue atestiguado judicialmente.

Por lo visto, la prueba de ADN puede no ser una prueba contundente por ejemplo en el caso de una violación si se trata de una persona quimérica, pudiendo evadir de esta manera a la justicia.

Karen vivió todo un año con el temor de ser despojada de sus hijos y Lidia tardó varios años para tener pruebas más concluyentes sobre su doble ADN.

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