2009/03/02

Los Juegos Amorosos



Hoy en día es frecuente que las parejas consulten a un especialista sexólogo para mejorar sus relaciones sexuales y para aprender alternativas eficaces que les permitan disfrutar más del sexo.

Las parejas intentan sentirse igual o aún mejor que cuando se conocieron y están dispuestos a practicar las técnicas necesarias para lograrlo.

Olvidan que cuando eran más jóvenes no tenían las responsabilidades que tienen ahora, además de muchos años menos, ni estaban los hijos compartiendo buena parte de su intimidad.

El arrebato juvenil es imposible lograrlo cuando la persona ya pasó por esa etapa y se encuentra ahora en plena madurez, pero eso no es un motivo para pensar que no se pueda disfrutar del sexo plenamente a cualquier edad.

Ni el hombre ni la mujer pierden su sexualidad debido al paso de los años, tal vez puedan perder el vigor propio de la juventud, pero eso no significa que pierdan el poder para tener relaciones sexuales, porque lo que puede llegar a disminuir es la frecuencia y no la intensidad.

La relación sexual, además de su función reproductiva, es una forma de expresar el amor y si en lugar de sentimientos existe sólo indiferencia en una pareja, es inútil utilizar métodos sofisticados o practicar técnicas para recobrar el placer del sexo.

Las técnicas no dan resultado cuando la atención se concentra en ellas y no se utilizan como medios para los fines esenciales; porque ningún medio externo puede resultar operativo si se convierte en un fin en si mismo.

Lo que verdaderamente un buen terapeuta sexual tiene que trabajar en una terapia de pareja es la relación, debe intentar rescatar lo que queda del amor y si es posible ayudar a restablecer el vínculo sobre bases sólidas y no sobre una fantasía erótica.

El mejor oxígeno para una pareja tal vez ahogada por las obligaciones y cada vez más hundida por el consumismo y los ideales de moda, es recobrar su deseo de intimidad, mejorando la relación cotidiana, valorando la armonía en la convivencia, el respeto y las atenciones mutuas.

Necesariamente lo demás viene solo, porque cuando dos personas se sienten felices de estar juntas y se admiran, ambos desean expresar esos sentimientos por medio del mejor sexo, que es el sexo por amor.

No hay nadie que nos pueda decir qué es lo mejor para la intimidad de dos personas, porque todos somos diferentes y en una pareja tres son una multitud.

Una relación de pareja es íntima y privada y es inútil tratar de recomponer esa intimidad con una práctica generalizada, porque lo que sirve para unos puede ser inadecuado para otros.

Cada pareja descubrirá su ecuación personal, aquello que los hará sentirse felices y únicos.


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