Publicado por Malena el miércoles, 26 de septiembre de 2012

Células nuevas en la vejez




Berd Kempermann, que investiga la neurogénesis en la Universidad Técnica de Dresde, sostiene que el desarrollo del cerebro dura toda la vida.

En la década de los años noventa del siglo XX,  descubrió, junto a Praag y Gage, que el ejercicio físico estimulaba el crecimiento de neuronas, también en adultos.

Dos investigadores de la Universidad de California en Irving, Charles Cotman y Nicole Berchtold, estudiaron las causas moleculares de este fenómeno en ratones y los roedores que habían hecho ejercicio produjeron mayor cantidad de una substancia cerebral, de mucha importancia en el crecimiento neuronal.

La pregunta es si una vez instalada  la demencia se puede detener o enlentecer el deterioro mental.

Paul Adlard, también de la Universidad de California en Irving trató de dar respuesta a este interrogante en una investigación realizada en 2005 con ratones genéticamente modificados que presentaban una atrofia neuronal similar a la que produce la enfermedad de Alzheimer en los humanos.

Después de cinco meses, los roedores que hacían ejercicio tenían menos placas de amiloide en la corteza de los lóbulos frontal y temporal que los del grupo control; y en el hipocampo presentaban la mitad de “grumos” de proteínas.

En la Universidad de Chicago se demostró que los ratones transgénicos con Alzheimer, también se beneficiaban con cortos paseos por un lugar agradable;  y  otras experiencias divertidas con ruedas, túneles y juguetes, hicieron mucho más lento el deterioro del hipocampo.

Stanley Colcombe y Arthur Kramer estudiaron en 2003, los resultados de 18 investigaciones sobre este tema y pudieron corroborar que el entrenamiento aeróbico mejora las capacidades cognitivas de adultos sanos mayores de cincuenta años; y otro trabajo posterior llegó a la misma conclusión con adultos de 65 años.

Los beneficios de la actividad física han sido demostrados a través de numerosos estudios científicos, por lo tanto lo mejor será llevar la teoría a la práctica y comenzar ya un plan de ejercicios regulares.

La regla básica es caminar o realizar cualquier ejercicio aeróbico tres veces por semana durante treinta minutos, porque esa es la frecuencia ideal para el sistema cardiovascular.

El ejercicio aeróbico es el más eficaz y los mejores efectos a largo plazo se obtienen con movimientos iguales y suaves.

Es conveniente tener paciencia, empezar de a poco y no exigirse ni practicar ejercicios en exceso.

La actividad física, además de incrementar el crecimiento neuronal también aumenta el apetito, de modo que es necesario comer, beber y dormir lo suficiente.

Lo importante es cumplir el plan de ejercicios con entusiasmo, porque en poco tiempo se convertirá en un agradable hábito y ayudará también a mejorar el estado de ánimo.

Fuente: “Mente y Cereb ro”; No.47; Neurociencia; “Mente sana en Cuerpo Sano”; Steve Ayan.




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