2012/09/05

El Arte de hacerse rico



Aunque muchos afirman que siguiendo determinadas reglas es fácil hacerse rico, no todos están dispuestos a aceptarlas.  Porque lo que más se necesita para lograrlo, es cambiar de forma de pensar.

Robert T. Kiyosaki, con Sharon L. Lechter C.P.A., escribieron el libro "Padre Rico, padre pobre", sobre qué es lo que les enseñan los ricos a sus hijos acerca del dinero, que no enseñan los padres pobres o de clase media.

Sin embargo, una vez que una persona se ha informado convenientemente sobre el funcionamiento del mundo financiero, aún existen obstáculos que pueden impedir lograr importantes ingresos para vivir todos sus sueños.

Los cinco obstáculos que impiden tener la propia empresa son:
1) miedo
2) cinismo
3) pereza
4) malos hábitos
5) arrogancia

El miedo a perder dinero es un escollo difícil de vencer, sin embargo todas las personas ricas han perdido dinero porque son audaces, mientras los pobres prefieren no arriesgar nada.

La diferencia no es el miedo, porque miedo tenemos todos, sino la forma en que lo manejan, el modo de enfrentar el fracaso. Los pobres sufren de fobia ante la posibilidad de perder dinero y como tienen tanto miedo lo pierden.

Los ricos piensan en grande, los pobres en pequeño, porque el dolor de perder dinero es más grande que la satisfacción de ganarlo.

Los ricos piensan que el fracaso los hará más fuertes y más inteligentes, los pobres se sienten derrotados con el fracaso.

Los ricos se inspiran con los fracasos y pueden hacer que lo que fue un fracaso dé ganancias porque son capaces de convertirlo en una nueva oportunidad.

En cuanto al cinismo, todos llevamos dentro a un derrotista que en el fondo tiene dudas sobre sí mismo, sobre su capacidad o sobre su inteligencia y sobre lo malo que eventualmente podría pasar si se atreve a arriesgar algo.

Un cínico nunca gana pero critica sin analizar y cierra su mente.

La razón número tres que impide hacerse rico es la pereza.  Las personas que están todo el día ocupadas trabajando no tienen tiempo para hacerse ricos, en realidad prefieren estar ocupados pero tranquilos,  pero en el fondo son perezosos.

Si un pobre desea algo seguramente pensará que no puede comprarlo, un rico en cambio, piensa ¿cómo puedo comprarlo?

La ambición desmedida tal vez no haga por sí misma la felicidad, pero tener lo que uno necesita y le gusta no tiene por qué hacernos sentir culpables.

La pereza se cura con un poco de ambición,  o sea desear tener una vida mejor.

La razón cuatro son los hábitos.  Los hábitos, más que la educación, controlan la conducta.

El hábito de pagar primero a los demás y ponerse uno mismo en el último lugar para cobrar nos  convierte en personas débiles desde el punto de vista financiero, mental y fiscal

Un buen hábito monetario es ser el primero en la lista para cobrar.

La razón número cinco es la arrogancia.  Cada vez que somos arrogantes perdemos dinero, porque creemos saberlo todo y que lo que no sabemos no es importante.

El arrogante es fanfarrón, cree que está de vuelta de todo y no sabe cuánto se equivoca.

Lo cierto es que para el autor de este libro, hacer negocios es como andar en bicicleta, pero claro, primero hay que aprender la técnica y practicar.

Fuente:"Padre rico, padre pobre"; Robert T. Kiyosaki con Sharon L. Lechter C.P.A.














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