Las Pesadillas en Niños y Adolescentes



Soñar es necesario porque ayuda a mantener el equilibrio psicológico. Sigmund Freud, por ejemplo, sostiene que los sueños son deseos inconscientes que no pueden satisfacerse en la vida de vigilia.

Para Freud, aunque sea difícil de creer, las pesadillas también cumplen los deseos más escondidos en el fondo del psiquismo.

Los deseos inconscientes no tienen moral porque pertenecen a los instintos más primitivos, por lo tanto hasta una amorosa madre puede soñar que se le muere su hijo, por el beneficio secundario que le reportaría, ya que los hijos pequeños pueden esclavizar a una madre y no permitirle hacer lo que desea.

Durante el sueño, la psique libera su deseo de libertad y sin ningún principio moral o inhibición alguna, el sueño proyecta una solución extrema.

Las madres proyectan en sus hijos sus propios miedos, cuando son aprensivas o asustadizas, pero el miedo a la oscuridad es común en todos los niños, independientemente de la experiencia.

La oscuridad hace desaparecer tanto a las cosas como a las personas, por lo tanto el niño pequeño, que solamente puede experimentar el tiempo presente, no está en condiciones de pensar que todo vuelve a aparecer cuando se enciende la luz.

Todo niño necesita seguridad y calmar su necesidad de protección, y a veces esas necesidades no están del todo satisfechas.

Las pesadillas pueden aparecer después de una situación de crisis, que puede ser la separación de los padres, o la fantasía de perderlos; el fallecimiento de una persona cercana, una mudanza, el primer día de clase, cambios de escuela, como así también el temor a perder afecto cuando nace un hermanito.

También influyen las películas que ven por televisión o en el cine, cada día más realistas y violentas, con monstruos o estruendosos efectos especiales, que sin ninguna duda regresan mientras duermen, ya que en su mayor parte, el contenido de los sueños se refiere a experiencias vividas durante el día.

Es común que un niño tímido sea más miedoso y reprimido y que tenga pesadillas.

Lo mejor en estos casos es fortalecer su autoestima y la seguridad en sí mismo procurándole la posibilidad de tener una vida social más activa, por ejemplo, invitando a amiguitos a la casa, haciéndolo socio de un club donde pueda aprender a nadar, a practicar deportes de equipo y estar con chicos de su edad para que pueda socializar y adquirir mayor confianza.

La violencia familiar también es causa de pesadillas. El inconsciente no olvida y los sueños representan la forma de manifestar su contenido; y como no tiene moral puede imaginar las escenas más terribles.

Las pesadillas de los adolescentes se relacionan con la eclosión de la sexualidad, los deseos sexuales y el desconocimiento de los propios instintos.

Algunos adolescentes pueden temer sus propios pensamientos y no quieren dormir solo, siendo frecuentes en los varones las poluciones nocturnas.

En esta etapa, si los padres no están dispuestos a despejar todas sus dudas y a hablar abiertamente sobre sexualidad con sus hijos, es conveniente el apoyo psicoterapéutico.

Vivimos una época cargada de contradicciones, mientras por un lado parece no haber límite para la procacidad, el descaro y la insolencia; por otro existen todavía temas considerados todavía “tabú”, como el sexo, de los que muchos no pueden hablar cara a cara con sus hijos.

Malena