2013/04/04

Sobre el Parkinson, el Alzheimer y otras enfermedades cerebrales



Un mega proyecto para el estudio y mapeo cerebral, comparable en importancia al proyecto genoma humano, está en vías de concretarse el año próximo por científicos de los Estados Unidos, respondiendo a un plan de investigación impulsado por el gobierno. El objetivo es la búsqueda de nueva tecnología para llegar a entender un órgano tan complejo y desconocido como es el cerebro humano con el fin de lograr avances significativos en los tratamientos de graves enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la epilepsia y las secuelas que dejan las lesiones traumáticas.

El cerebro humano tiene tantas neuronas como estrellas tiene nuestra galaxia e interviene en todas las actividades del cuerpo y de la mente; pero hasta ahora poco se sabe sobre su funcionamiento, sobre los procesos de pensamiento, sobre la conciencia, la memoria, la percepción, la creatividad, las emociones, la libertad, la personalidad, la creencia o la ideología.

La neurociencia ha comenzado desde hace ya algunas décadas a emprender el arduo camino del descubrimiento de los grandes enigmas que esconde el órgano más importante del cuerpo; y a logrado grandes avances, pero que aún no son suficientes para encontrar soluciones a enfermedades discapacitantes que reducen las posibilidades de vivir una vida plena.

El descubrimiento de las células madres y la posibilidad de inducirlas a reparar órganos e incluso desarrollar nuevos, amplía el horizonte y alienta la esperanza de miles de seres humanos que han perdido funciones del cuerpo y de la mente debido a enfermedades o lesiones. Pero para lograr este objetivo, antes, es necesario conocer el funcionamiento de cientos de miles de neuronas y las conexiones existentes entre ellas.

Conocer a fondo cómo funciona el sistema nervioso humano les permitirá recuperar la independencia a miles de pacientes que perdieron su autonomía y mejorarán su calidad de vida.

Sabemos que los avances científicos que antiguamente llevaban cien años en concretarse, ahora se pueden alcanzar en solamente una sola década, de manera que es posible que muchos puedan ser testigos de una verdadera revolución humana, no para destruirse mutuamente sino para ayudar a recuperarse.

Un mayor conocimiento del cerebro hará posible que se produzca un salto cuántico y la gente cambie; y de una mentalidad egocéntrica, autoritaria y sectaria pase a tener una mente brillante y creativa, más solidaria, sana y equilibrada.

Se podrán prevenir conductas criminales y hasta posibles guerras y genocidios; graves patologías y discapacidades múltiples; mejorará la economía y aumentará la creatividad, la comprensión y la tolerancia entre los seres humanos y eventualmente se erradicará la nefasta necesidad de seguir patrones rígidos de comportamiento y de pensamiento para que por fin cada uno pueda pensar por sí mismo y llegar a ser único y distinto.

Malena

Fuente: “The New York Times”; Especial.

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