2013/06/25

Obesidad, Ïndice de Masa Corporal (IMC)


De acuerdo con lo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para lograr el peso justo, el índice de masa corporal (IMC) de una persona no debe ser superior a 25; cuando supera este valor se considera que sufre sobrepeso y cuando es mayor de treinta es obesa.

El índice de masa corporal (IMC) se calcula dividiendo el peso en kilogramos del cuerpo por la altura en metros, al cuadrado, o sea:

(Peso corporal en kg)
(Talla en m)2

Ser obeso no implica necesariamente ser una persona sin responsabilidad, nada de control o falto de disciplina y además, con pocas ganas de moverse, ya que existen factores que no dependen de la voluntad que influyen en la obesidad, como la constitución genética, el ambiente y el aprendizaje.

Aunque la actividad física y una dieta equilibrada pueden influir en el peso, existen factores que pueden determinar el peso de un individuo desde su nacimiento.

En esta sociedad, el sobrepeso es un estigma que produce discriminación desde la infancia y en la adultez afecta el carácter, la autoestima, la integración en un grupo, las posibilidades laborales y las relaciones de pareja.

Estudios realizados en la Universidad de Pensilvaia por el psiquiatra Albert Stunkard con niños adoptados, fueron concluyentes en cuanto a la relación que existe entre la obesidad y los factores genéticos, ya que los padres biológicos de jóvenes delgados tienen menos peso que los padres de hijos con sobrepeso; en tanto que con los padres adoptivos no existe relación alguna con respecto al peso.

Otro estudio realizado por Stunkard con gemelos univitelinos, confirmó la hipótesis de que estos niños conservan el parecido físico de sus padres biológicos aunque hayan sido separados de sus madres al nacer y criados por distintas familias; lo que permitió comprobar en esta población la hipótesis de que la herencia influye más que el ambiente.

Por ahora se han encontrado 32 genes relacionados con la regulación del peso del cuerpo, aunque los expertos estiman que hay por lo menos cien genes que de alguna forma también influyen; pero lo que no existe es un solo gen que engorde.

Las personas que acostumbran a probar todas las dietas que conocen y adelgazan muchos kilos en poco tiempo, vuelven a recuperar su peso inicial rápidamente. Es que hacer dieta no es suficiente, porque al adelgazar, el cuerpo quema una cuarta parte menos de calorías que las personas que siempre han sido delgadas y las ansias de calorías no disminuyen, por lo que se vuelve a engordar enseguida.

Muchas personas que sufren de anorexia también muestran una tendencia pronunciada e irrefrenable a la hiperactividad y al movimiento, observándose que esta agitación motora aumenta, cuanto más bajos son sus niveles de la hormona leptina, aunque esta hipótesis aún no ha sido definitivamente confirmada. La leptina regula el apetito y favorece la adaptación del cuerpo a la falta de alimentos.

Todavía no son muchas las personas obesas que han mantenido su peso luego de una dieta, tal vez en el futuro sea más efectiva una terapia personalizada para tratar la obesidad y así poder erradicarla definitivamente.

Mientras tanto, es posible lograr terminar a la brevedad con la discriminación de las personas obesas, si la sociedad acepta que un obeso no es totalmente responsable de su obesidad y puede reconocer que se trata de una predisposición orgánica que ha heredado y que no puede evitar.

Malena

Fuente: “Mente y Cerebro”; “Investigación y Ciencia”; No.57/2012; “Genes de peso”; Johannes Hebebrand, médico y profesor de la clínica de psiquiatría y psicoterapia infanto-juvenil de la Universidad de Duisburgo-Essen; y Stefanie Reinberger, bióloga y periodista.

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