2013/07/02

El Arte de Mantenerse Delgado


Hacer las cosas bien, además de reportar beneficios, levanta la autoestima; sin embargo nada se consigue sólo con buenas intenciones, porque lo importante es la acción, comprometerse con una decisión y llevarla a cabo.

La parte más difícil del proceso de adelgazar, no es, como muchos suponen, hacer la dieta, sino mantenerse en el peso deseado; pero para alcanzar esta meta es necesario estar dispuesto a cambiar de estilo de vida para siempre y aprender a enfrentar los problemas y las limitaciones que todos tenemos y no canalizar las frustraciones a través de la comida.

Si la motivación por mejorar el cuerpo es fuerte se pueden lograr cambios y sostenerlos en el tiempo, tolerando la frustración de no comer más sin control y eligiendo estar delgado.

Sin embargo, es necesario fortalecer la motivación y continuar aprendiendo, reflexionando, leyendo, recibiendo apoyo terapéutico o concurriendo a grupos de autoayuda para no caer en los antiguos hábitos y también para ayudar a otros.

No es necesario proyectarse a largo plazo, porque lo mejor es evitar compromisos demasiado ambiciosos y conformarse con cumplir día a día con una manera diferente de manejar la forma de comer.

Es importante reflexionar sobre las razones que llevan a comer en forma desmedida para gratificarse, que pueden ser personales, familiares, laborales, sociales, afectivas o de cualquier otro orden.

Detectar estas debilidades permitirá controlarse a la hora de lanzarse a comer como náufragos, después de una frustración.

Lo mejor no es esperar a estar flaco para vivir la vida, buscar trabajo, tener una pareja, hacer un viaje, ser capaz de ser feliz, mejorar las relaciones, tener más amigos o solucionar los problemas; porque si por esperar a estar flaco no se hace nada, el ocio aumentará el deseo de comer para entretenerse.

Somos quienes somos y la forma del cuerpo no nos define ni nos impide disfrutar de la vida y hacer lo que queremos.

Las personas no aman a alguien solamente por su físico, por su dinero o porque es joven, porque un ser humano es mucho más que eso y es común que quienes han sido beneficiados con una figura armónica y atractiva, no tengan otras cualidades esenciales como la simpatía, el buen humor, la humildad, la inteligencia, la educación o el respeto por los demás.

Conocerse bien a sí mismo ayuda mucho a la hora de comprometerse a mantener el peso deseado, saber los puntos flojos que pueden hacer fracasar los planes y las debilidades que entorpecen las intenciones.

El peor enemigo para mantener el peso es el desaliento, porque se tiende a pensar en negativo cuando se ha aprendido a gratificarse con la comida y ya no se puede utilizar ese recurso.

Las cosas no siempre son como las vemos y aunque a veces tengamos que pasar malos ratos, también ocurren cosas buenas que no vemos cuando estamos empeñados en tener lo que queremos.

Confiar en sí mismo, en la propia fuerza de voluntad y en la capacidad que toda persona tiene para cambiar, permite superar cualquier situación difícil y evita que cualquier influencia atente contra la fe y el optimismo.

Para poder mantenerse en el peso hay técnicas que nunca hay que olvidar:

- Proponerse hacer la dieta sólo por hoy, sin proyectarse a largo plazo

- Servirse porciones en plato de postre

- Masticar bien y comer despacio

- Comer un caramelo antes de las comidas

- Cuando aparece la necesidad de comer algo dulce tomar una infusión

- Aprender a saborear bien antes de tragar

- No tener en la heladera o alacena alimentos que atentan contra la dieta

- Tener siempre en casa alimentos aptos para la dieta.

- Preparar en primer término la comida de uno y luego la de otros.

- Comer seis veces por día

- Una vez por semana comer un plato fuera de la dieta en cantidad moderada, eligiendo bien el momento y el día.

- Levantarse después de comer y lavarse los dientes

- Anotar todo lo que uno se lleva a la boca durante el día

- Descubrir qué estado anímico nos hace comer de más

- No hacer otra cosa mientras se come

- Comer a horario y en el mismo lugar

- Dejar algo en el plato

- No ir al supermercado con el estómago vacío y llevar una lista

- No tener en casa comida a la vista

- Colocar en heladera y alacenas los alimentos inconvenientes detrás de los recomendables

- No llevar la fuente de las comidas a la mesa

- Esperar cinco minutos antes de servirse una segunda porción

- En lugar de comer fuera de hora, hacer cualquier otra cosa que distraiga

- Comer algo antes de ir a un restaurant o a un evento.

- Reducir el consumo de grasa a sólo el 30 por ciento del total de las calorías permitidas

- Condimentar bien los alimentos bajos en calorías

- Aumentar el consumo de frutas, vegetales y cereales integrales

- Hacer 30 minutos de actividad física todos los días

- Andar en bicicleta los fines de semana

- Subir y bajar escaleras

- Ayudar a otros con la dieta

Malena

Fuente: “El arte de mantenerse”; “Dieta Club”; “Dr. Cormillot”

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