2016/05/27

Intuiciones sobre la eternidad - Psicología Malena Lede




En “La Divina Comedia”, Dante Alighieri describe donde van las almas al dejar esta vida después de abandonar el cuerpo, desde el punto de vista cristiano.

Acompañado por Virgilio, símbolo de la razón y el amor humanos,  Dante visita el Purgatorio y el Infierno; mientras Beatriz, que es el símbolo del alma pura y de la Virgen María, es la que lo guía por el Paraíso.

Según las religiones más difundidas en el mundo;  el destino humano depende de  cómo ha sido su comportamiento.

“El Libro de los muertos”, que proviene de una antigua tradición hinduista transmitida de generación en generación,  de origen desconocido;  que en el contexto del Budismo, traducciones posteriores lo denominan,  “Libro Tibetano de los muertos”; la realidad física es ilusoria, el Universo es mental y todo lo que existe es una proyección del pensamiento.

Al morir físicamente, según la ley del karma, las individualidades cósmicas  se vuelven a reencarnar,  para cumplir su destino kármico en forma indefinida;  concepción que se puede comparar con el concepto de  purgatorio e infierno de los cristianos.

Sólo se pueden liberar de las sucesivas reencarnaciones quienes hayan superado la ignorancia, sean plenamente conscientes y hayan logrado la virtud de atenerse a los deberes de la ley social o religiosa, que son el reflejo de la ley cósmica.

Ese estado lo denominan “nirvana” en el que sólo queda el vacío positivo o la nada, o sea la ausencia total de pensamientos.

Para el Cristianismo, luego de la muerte física, sólo se salvan del Infierno y del Purgatorio las almas en estado de gracia, que son las que van al Cielo;  las almas que tienen pecados veniales van al Purgatorio y los que mueren sin arrepentirse de sus pecados mortales, van al Infierno, o sea, son condenados a la muerte eterna.

La creencia universal y constante de los cristianos desde hace milenios, a partir de los testimonios que registran los Evangelios;  es que la vida que los espera en el Cielo es fascinante, feliz y de alegría sin límites.  El Cielo es un lugar dinámico, lleno de acción y de entusiasmo para gozar eternamente, muy diferente al valle de lágrimas que tenemos que transitar en la Tierra.

Tanto el Budismo como el Cristianismo provienen de religiones étnicas, el Budismo deriva del Hinduismo y el Cristianismo del Judaísmo, y ambas mantienen, de sus orígenes,  ciertos principios fundamentales y lo esencial  de sus respectivas concepciones del mundo.

Creo que aún sin adherir a ninguna religión, las personas tienen su propia intuición de trascendencia y de cómo será el más allá.  No por nada todos tenemos un sentimiento de infinitud que no condice con nuestra condición de seres mortales.

Tal vez,  la eternidad dependa del último pensamiento, que si se está en paz consigo mismo, será un descanso eterno,  pero que si prevalece el rencor, el resentimiento o la maldad, será puro sufrimiento y jamás se podrá descansar. 

Malena Lede – Psicóloga

Fuente: “La Divina Comedia”; Dante Alighieri; “El libro Tibetano de los muertos”; Gurú Rimponché  según Karma Lingpa; “Viaje al Cielo”; Anthony Destephano.

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