2016/06/03

La Obsesión por la Estética - Psicología Malena Lede




La disconformidad con la propia imagen corporal que es comparada con los supuestas parámetros que exigen los grupos sociales, puede producir profundas consecuencias psicológicas en la personalidad, porque ese ideal de persona que se pretende ser nunca se alcanza y termina provocando serios desequilibrios psíquicos.

Ese afán de perfección que incluye cruentas cirugías estéticas, implantes de prótesis, rellenos de siliconas y de otras sustancias que pueden resultar tóxicas, además de otros procedimientos terapéuticos de avanzada, llevan a muchas personas a exponerse a riesgosos peligros físicos permanentes, además de sufrir el consecuente desgaste psicológico.

La valoración social discrimina a quienes hacen caso omiso de las modas o que se atreven a no cumplir con las presiones externas, priorizando la imagen corporal por sobre todas las cosas, según lo que se considera deseable e ignorando otras aptitudes y capacidades.

Los adolescentes son los más sensibles al juicio de sus pares porque es el momento en que están tratando de lograr la aceptación de sí mismos y se encuentran más vulnerables a las críticas.

La insatisfacción que siente la mayoría de los jóvenes por su propia imagen corporal es mucho mayor ahora que en cualquier otra época,  y la búsqueda de recursos para reparar supuestas imperfecciones ha aumentado  considerablemente, lo que se traduce en mejores ingresos para los profesionales que se dedican a las cirugías estéticas y al cuidado de la belleza del cuerpo.

Lo cierto es que las personas que se obsesionan por la imagen que proyectan, sufren de una distorsión de la percepción cuando se miran al espejo, viendo lo que quieren ver y no lo que realmente refleja.

Se puede considerar a esta realidad una verdadera epidemia con resultados imprevisibles, ocasionada por una sociedad que identifica la felicidad con la perfección del cuerpo.

La imagen corporal es el objetivo número uno de las sociedades más desarrolladas, que identifican la belleza física con el éxito y los altos ingresos, dejando los demás atributos de la persona en segundo plano o directamente no teniéndolos en cuenta.

Esta realidad, en gran parte, puede ser una de las causas de la dificultad que tienen los jóvenes hoy en día para madurar y para no aceptar el paso de los años.

El insaciable anhelo de mantener una apariencia joven y deseable eternamente,  aunque los métodos para lograrlo constituyan un serio peligro para su salud e inclusive para su supervivencia, puede ser el síntoma de un conflicto psicológico profundo que ignoran.

Por esta razón, es recomendable la ayuda de un profesional de la salud mental para que puedan tomar conciencia del trastorno de conducta que están padeciendo y para evitar en el futuro mayores problemas.

Malena Lede – Psicóloga 

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