2017/05/14

Estoy solo o me siento solo - Psicología Malena Lede




La soledad se puede vivir de muchas maneras según cómo se ha evolucionado y cómo se han vivido las relaciones desde la infancia.

Sabemos que una persona se puede sentir sola aún rodeado de mucha gente, pero más que soledad lo que se suele experimentar es falta de amor, incomprensión, sentirse fuera de lugar y sin la posibilidad de conectarse afectivamente con los demás.

Este sentimiento de aislamiento puede producir mucha tristeza y falta de motivación para vivir.

Desde el nacimiento tenemos necesidad de compañía ya sea para sobrevivir pero también para relacionarnos con otros.

La falta de amor en la niñez produce graves efectos en una persona y hasta puede ocasionarle la muerte, pero cuando somos mayores y somos más independientes, comenzamos a desarrollar nuevas capacidades y gran parte de nuestras necesidades afectivas trascienden el ámbito familiar y se satisfacen socialmente.

A veces, con la edad, las relaciones cambian o se pierden y puede surgir un sentimiento de insatisfacción y desconcierto difícil de superar sin una mayor apertura de la perspectiva,  que es lo que permite el cambio hacia un mayor autoconocimiento. 

Sin embargo, no siempre las personas encuentran la forma de adaptarse a la ausencia de personas significativas y a reencontrarse consigo mismos para poder aprender a cuidarse y disfrutar de la soledad.

Sentirse feliz no depende del mundo exterior, porque la verdadera felicidad viene de adentro, estando en paz con uno mismo, sin presiones externas y atreviéndose a ser quien uno es.

Todos en algún momento de la vida pueden haber experimentado un sentimiento de soledad y el hecho de sentirse incomprendido o deprimido; y a veces esa experiencia ha sido el motor para animarse a hacer lo que siempre quisieron y tantas obligaciones no les permitieron.

La soledad puede hacer mucho daño cuando las personas se sienten víctimas de una realidad que creen no haber buscado y que los sorprende siendo más vulnerables.

La clave para salir de esta encrucijada es distinguir cuáles son los problemas de comunicación que nos impiden relacionarnos con nuestros seres queridos que los hace mantenerse alejados, elevar la autoestima, creer que somos dignos de ser amados y aceptar con humildad el modo de relación que en este momento de la vida los demás nos ofrecen.

Malena Lede - Psicóloga

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