Los límites de la autocurcación



La autocuración del cuerpo humano y de la psique es asombrosa, sin embargo, cuando se lesionan los nervios del cerebro o de la médula espinal, las células no se regeneran.

Todos sabemos lo devastador que puede ser para un individuo, tanto físicamente como psicológicamente, cuando sufre una parálisis como consecuencia de un accidente con traumatismo craneal, un ictus o debido a una enfermedad neurodegenerativa como el párkinson o la esclerosis múltiple.

Dado la gran cantidad de personas afectadas por estas causas, los neurobiólogos están abocados a la tarea de conocer por qué las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal no se regeneran después de haber sufrido un traumatismo grave.

En los últimos años se ha avanzado considerablemente en este aspecto descubriéndose algunos factores neuronales que no permiten la regeneración de las fibras lesionadas.

Se ha observado que estos factores son como señales que indican a los axones de las células nerviosas que no se regeneren, interrumpiéndose de esta forma la transmisión de los estímulos nerviosos a otras neuronas.

La investigación se centra en tratar de revertir ese mecanismo y lograr eliminar esa orden para que no se interrumpa la transmisión celular.

En cuanto a los traumas psicológicos que producen cambios drásticos de carácter, también son difíciles de superar.

La mente tiene la capacidad de cambiar de perspectiva, o sea ver los acontecimientos del pasado con otros ojos, curar esa amargura constante y modificar la respuesta física y psicológica que produce la ira y la frustración sufridas en el pasado; sin embargo, existen barreras desconocidas que hacen que muchos no lo logren.

Existe mucha gente atormentada por su pasado que sufre en forma permanente de abatimiento, humillación y deseos de venganza después de haber padecido experiencias dolorosas de injusticias y agravios. Una ayuda terapéutica puede desarrollar su habilidad de recuperación y ayudarla a ver los sucesos desde otro punto de vista.

El estado de abatimiento generalizado con pensamientos de baja autoestima debido a circunstancias traumáticas o gravosas provoca alteraciones neurovegetativas en un cuerpo sano, que pueden durar años.

Muchos de estos pacientes deambulan por los consultorios de los médicos buscando la cura de sus males sin saber que la causa de ellos son su rencor y su resentimiento.

La persona está muy enojada y no puede salir de ese estado volviendo una y otra vez a las experiencias de un pasado cargado de sucesos para ella demasiado indignos, que parecen haberla destruido por dentro.

Este estado se confunde con depresión, sin embargo es diferente, porque se trata de un trastorno postraumático por amargura, término acuñado en 2003 por Michael Linden, profesor de psiquiatría y piscoterapia en la Charité de Berlin y director del grupo de investigación de rehabilitación psicosomática y el Centro de rehabilitación de Seehof en Teltow, Berlin.

Hace poco tiempo que se investiga el trastorno por amargura, que producen los traumas del pasado. Se trata de un estado constante de falta de alegría, malhumor, pesimismo, odio, rigidez moral y deseo de venganza, que se puede revertir solamente con un cambio de cosmovisión.

Cuando no se logra, el objetivo del tratamiento psicoterapéutico es que el paciente tome conciencia de que es su sentimiento de injusticia no superado el que altera su bienestar psicofísico y es la amargura la que no les permite ver con claridad otra forma de ver la realidad y cuestionar su punto de vista.

Este trastorno difiere del trastorno por estrés post traumático que menciona la Organización Mundial de la Salud, que surge como consecuencia de un suceso abrumador de extraordinarias dimensiones, como una guerra o una catástrofe, que podría llevar a cualquier persona a la desesperación.

El trastorno de amargura suele derivar de situaciones que pueden parecer relativamente triviales para otros, pero para determinadas personas puede tener significativa importancia.

La mente tiene la habilidad de lograr ver las experiencias de otro modo y recuperar la sabia actitud que necesita para poder superar las frustraciones del pasado y recuperar la alegría de vivir; pero algunos, por alguna razón, no pueden hacerlo solos.

Malena

Fuente: "Mente y Cerebro"; No.54/2012; "Reparación de las neuronas", Frank Bradke y Stefanie Merker; y "En paz con el ayer"; Michael Linden y Kai Baumann.