LA PAZ INTERIOR

  Más gratificante que el ocasional éxito, los cuantiosos bienes materiales, sentirse admirado y envidiado, es lograr la paz interior.

  Paz interior significa saber quien es uno, reconocer nuestros logros y  flaquezas, estar dispuestos a superar nuestros defectos, a pensar en el bienestar de los demás como si fuera el propio, a tratar de mejorar todo lo que está en nuestras manos, a aprender a aceptar a los otros como son, a ver la realidad tal cual es y no como queremos que sea e intentar cambiarla todo lo que podemos.

  El conocimiento personal también implica comprometerse con una forma de ver el mundo y poder ser coherente con nuestras decisiones.

  Estamos en este mundo de paso y podría ser que no todo termine aqui.  La humanidad tiene la intuición de la trascendencia y la idea de que nuestro comportamiento en esta vida podría elevar o descender nuestras conciencia a otras realidades mejores o peores que esta.

  Además, la vida parece ser un aprendizaje, porque hay que aprender de la experiencia de caer  y levantarse, de superar obstáculos, de elaborar pérdidas, de aceptar el dolor y la frustración para de esa manera, poder salir fortalecidos para enfrentar nuevos retos.

  Hagamos todos lo que nos sale mejor, para eso nacimos, para hacer realidad aquello que nos gusta hacer más que nada en el mundo.  Confiemos en nuestras aptitudes y  tengamos la valentía de desarrollarlas plenamente sin dejarnos influenciar por lo que están haciendo los demás.

  Aprendamos a distinguir la verdad de la falsedad sin dejarnos engañar por los sentidos, veamos más allá de las cosas, lo que es genuino y real, lo que permanece y lo que permite crecer y desarrollarse.

  Así descubriremos la forma de vivir en equilibrio, ya que la vida nos exige estar siempre caminando en la cuerda floja.

Malena Lede