DEVOLVER BIEN POR MAL

    


    Es cierto que cuando alguien nos hiere con su indiferencia, con sus modales o con sus malas acciones, no podemos evitar sentir resentimiento y una incómoda necesidad oculta de venganza.

   ¿Qué hacer con esas emociones negativas que no nos permiten olvidar esos incidentes para poder  recobrar el equilibrio?

   En primer lugar hay que ponerse en el lugar del otro, y tratar de comprender la circunstancia que tal vez esté atravesando esa persona  para reaccionar de mala manera, porque generalmente esa es la causa que hace que la gente se sienta molesta y sea menos tolerante con los demás.

  A veces vivir nos obliga a enfrentar una larga cadena de sinsabores generada por continuos malos modos y afrentas no merecidas que nos predispone a hacer lo mismo.

  Vivimos apurados en el tiempo, tenemos planes, proyectos, cosas que hacer que no podemos dilatar y toda esa lista de ocupaciones y urgencias hace que no pocas personas estén dispuestas a tolerar ningún obstáculo.

  Creo que es necesario aprender a romper esa cadena de dar y recibir malos tratos haciendo el esfuerzo necesario para olvidar todos esos amargos sinsabores que recibimos y ser capaces de perdonar. 

  Los seres humanos somos los únicos que podemos salir de los condicionamientos, porque podemos reflexionar antes de actuar, sin embargo cuánta violencia vemos a nuestro alrededor, cuántos insultos gratuitos, cuántas ofensas y agresiones inútiles que siempre terminan mal.

  Lo único que inhibe la actitud violenta de alguien enojado por una determinada situación es una respuesta pacífica e inesperada, único gesto milagroso con el poder de terminar una discusión.

 Podemos hacer que las cosas que queremos ocurran aprendiendo a actuar de manera pacífica, sin necesidad de exigir ni ordenar, sólo conociendo las reacciones que suele tener la gente cuando se siente amenazada.

  Tratar con personas es un reto, un desafío, porque todos cargan la mochila de sus experiencias desde que nacieron y cada vez que se sienten en peligro se defienden como pueden.

  Podemos cambiar el mundo si cambiamos y nos damos cuenta que perdonar no es un signo de debilidad sino la respuesta necesaria con el poder de transformar el odio en amor.

Malena Lede