El gran desarrollo de la tecnología está brindando la posibilidad de realizar estafas de todo tipo on-line o por teléfono a gente inescrupulosa que utiliza su tiempo para idear nuevas maneras de embaucar a sus víctimas.
La ingenuidad de mucha gente, más la credulidad basada en el deseo de obtener ganancias fáciles, hace que caigan en estas trampas y que los aventureros de turno logren su cometido.
Es cierto que por teléfono muchos logran que sus víctimas los confundan con sus familiares más cercanos, crean que realmente estén en aprietos y estén dispuestos a ayudarlos siguiendo las instrucciones que reciben por teléfono. Yo misma recibí uno de esos llamados, pero conociendo estas prácticas usuales decidí cortar la comunicación enseguida, a pesar de creer haber escuchado la voz inconfundible de alguien que conocía.
Las grandes ciudades tienen grandes oportunidades para los delincuentes porque el anonimato los protege y es muy posible que sus delitos queden impunes. En los pueblos pequeños es más difícil pasar inadvertido porque todos se conocen y sólo basta caer en la tentación una vez para quedar deshonrado para siempre.
Por otro lado, el mundo ha cambiado y los valores humanos se han convertido en relativos, lo que hace que los hechos dependan de las circunstancias, sean más tolerados y queden impunes.
Es muy difícil vivir en todo momento a la defensiva porque aunque tratemos de evitar fraudes y otras fechorías, muchas veces la realidad nos supera y trasciende toda medida de seguridad y protección.
Pero podemos ser un poco más precavidos, como evitar hablar con extraños, no llamar la atención de la gente circulando en forma ostentosa, cuidando las llaves y nuestras pertenencia y evitando el uso del celular en la calle.
Muchos accidentes se podrían evitar si no se hiciera uso indebido de los celulares mientras caminan; no sólo disminuirían los arrebatos sino también los accidentes de tránsito.
Aunque el hecho de vivir en una jungla de asfalto siempre estará lleno de oportunidades para delinquir y nos obligará a enfrentar perpetuos desafíos, también nos pone al alcance de los más modernos adelantos científicos, tecnológicos, artísticos, culturales y educacionales; y es por esa razón que las ciudades más pobladas son las que reciben un mayor caudal de malhechores atraídos por la posibilidad de mayores y más fáciles ingresos.
La delincuencia es la condición casi inevitable de los centros muy poblados y aunque mucho se puede hacer de manera preventiva y con la ayuda de la policía, siempre estaremos expuestos a ser despojados de nuestras pertenencias en forma violenta y hasta a resultar en esos intentos a ser gravemente heridos.
En estos casos la policía advierte que es mejor no resistirse y entregar lo que tenemos, principalmente para evitar daños físicos, ya que nada material se puede comparar con ser agredido o perder la vida.
Malena Lede
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