EL TRABAJO COMO TERAPIA - Psicología Malena Lede

  


 Trabajar en tareas que resultan placenteras y que además  proporcionan un medio de vida, es lo que toda persona desea, porque es la posibilidad de sentirse útil, de contribuir con el propio esfuerzo al bienestar propio y de los demás,  de obtener los recursos necesarios para vivir dignamente, de aprender cosas nuevas, de adquirir experiencia y de socializar con otros.

   El trabajo ideal no debería ser sólo la oportunidad de generar los propios recursos sino  la posibilidad de aplicar esas capacidades y conocimientos en forma creativa.

   Tener un trabajo que satisfaga estas expectativas proporciona muchas satisfacciones y hace la vida más plena.

   No todos pueden tener la suerte de realizar la tarea que les gusta para ganarse la vida, en gran parte porque hay muchas personas en el mundo que no saben lo que quieren y no pueden encontrar en un mundo cada vez más globalizado su propio lugar.

   La gran mayoría cree tener muchas vocaciones,  por eso le cuesta elegir una sola opción; no saben que sólo algunos pocos tienen una sola vocación bien definida, a veces influenciados por sus padres o por sus familias que han logrado tener éxito en sus propias ocupaciones y que desean que sus hijos participen en ellas y aprovechen esa ventaja.

  Cuando el trabajo satisface una necesidad psicológica deja de ser una obligación y se convierte en un arte, la razón de vivir, la mejor manera de crecer, la oportunidad de crear y de expresarse.

  Así, en estos momentos de incertidumbre en que la gran mayoría de las personas en el mundo ha tenido que cambiar su estilo de vida, todo el que esté en el camino correcto para su realización personal a través de un trabajo que le agrada se sentirá fortalecido y de buen humor, podrá sostener a quienes necesiten apoyo y llevará a su hogar la energía que necesita su familia para que cada uno pueda continuar con su vida normalmente a pesar de lo poco estimulante que sea el contexto.

  El trabajo es salud, porque proporciona felicidad, plenitud y equilibrio psíquico; condiciones que son imprescindibles para el bienestar.

  Pongamos todo el amor y el esfuerzo posible en el trabajo,  concentrados y teniendo conciencia de la importancia que tiene en el bienestar general, sin perdernos en las tinieblas de las ideologías políticas, tal como hacen los países más civilizados.

  No perdamos nuestro tiempo en discusiones estériles, gastando energía tratando de convencer a otros de nuestra forma de pensar, trabajemos incansablemente, con entusiasmo, estoicismo y alegría, tal como lo hicieron nuestros abuelos, que padecieron guerras, epidemias, catástrofes; calamidades  mucho peores que las nuestras, que no lograron quebrar su entusiasmo en construir un futuro.  

Malena Lede