En época de pandemia parecería que la creatividad se resistiera a funcionar y entonces podemos sentir que los días pasan sin dejar la sensación de haber experimentado la creación de algo nuevo.
No necesitamos lograr grandes epopeyas, sino que sólo se trata de realizar esas pequeñas tareas que no pocas personas acostumbran a postergar mucho tiempo y que ahora parece darse la oportunidad perfecta para poder cumplirlas.
Colocar una repisa, pintar una puerta, podar las plantas del balcón, escribir una carta, hacer un llamado telefónico a alguien que no vemos hace mucho tiempo, tirar papeles inservibles, hacer una torta, aprender un idioma, dibujar, pintar un cuadro, leer un libro, hacer ejercicio físico, caminar, meditar, etc. etc. etc.
Así se puede llegar a descubrir que el día es demasiado corto, que el tiempo transcurre más rápido, que nos olvidamos de las tragedias cotidianas que están ocurriendo en el mundo y a nuestro alrededor.
Crear un blog personal que se relacione con la actividad creativa que les guste puede resultar gratificante, ya sea mostrando lo que hacen, participando sus habilidades y motivando a otros a animarse a hacer lo que saben y les sale bien en forma metódica y en serio.
Podrán experimentar que dar resulta más gratificante que recibir, que hacer lo que a uno le gusta es la mejor forma de perder la noción del tiempo y que al mismo tiempo permite despertar en los otros el deseo de hacer lo mismo.
Trabajar a distancia tiene sus ventajas ya que se gana el tiempo que se pierde en viajes de ida y vuelta, que a veces es mucho, y porque además se pueden compartir más experiencias con la familia.
Aprender lo que nos gustaría saber o enseñar lo que sabemos y nos sale bien, esa es la clave.
Malena Lede
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