Los tiempos cambian y las personas también, y esto no es algo nuevo, porque en todas las épocas han sucedido cambios significativos en todas las culturas del mundo, que no siempre fueron del agrado de las generaciones anteriores.
Hasta no hace mucho tiempo la gente pensaba que el casamiento civil era para siempre, por lo menos esa era una expresión de deseo, pero hay que reconocer que muchos terminaron separándose.
En el glamoroso ambiente artístico los casamientos suelen durar cada vez menos tiempo; por muchos motivos, aunque ´los principales sean los celos artísticos, la infidelidad, el exceso de trabajo y el distinto punto de vista con respecto a la distribución de roles de la pareja.
Aún hoy en día los hijos parecen ser sólo de las madres y esa diferencia acarrea no pocos disgustos, ya que si ambos cónyuges trabajan es indispensable que ambos cumplan su rol como padres a la par.
Esto pasa también en parejas con otras profesiones. Las madres son las que se ven obligadas a cumplir con todas las necesidades de sus hijos mientras los padres permanecen indiferentes con respecto al cumplimiento de su propio rol.
¿Cuántas décadas tendrán que pasar hasta que las cosas se nivelen, haya paz en los hogares y tanto las madres como los padres se ocupen de ejercer sus roles con eficacia?
Los hombres no pueden negar que desearían que sus esposas fueran como sus madres, dedicadas de lleno a sus hijos, aún trabajando afuera y ser como sus padres, que delegaban todo lo concerniente al hogar a sus mujeres sin sentir responsabilidad alguna.
Puede que no todas las parejas se comporten de ese modo hoy en día, pero los matrimonios se siguen separando, cada vez con mayor frecuencia y en gran parte se debe a este motivo que no siempre es tan evidente.
Las separaciones de las parejas con hijos suelen ser devastadoras, los niños sufren el desamparo de la falta del progenitor que no tiene la tenencia, que por lo general es el padre, quien creyendo ser otra vez un soltero sin compromiso cada vez tiene menos tiempo para verlos.
Familias ensambladas, así las llaman cuando una vez divorciados vuelven a contraer matrimonio y a tener hijos.
Es cierto que la convivencia es difícil, pero a quienes les resulta imposible es a las personas que no pueden crear vínculos verdaderos.
Estas personas, por más veces que lo intenten, siempre fracasarán, porque sólo piensan en sí mismos, no saben amar ni a una pareja ni a los hijos.
A veces son conductas heredadas, porque se trata de personas que también provienen de familias "ensambladas" o truncadas, sin uno de los progenitores.
El problema grave de la separación de un matrimonio son los hijos, por eso es indispensable que antes de tenerlos convivan algunos años para saber bien cuáles son sus respectivos límites con respecto a las obligaciones tanto afectivas como materiales que crea la descendencia.
Al mismo tiempo, es muy importante que una pareja siga creciendo individualmente siempre, aún teniendo hijos, pero a la vez es necesario que lo hagan con responsabilidad, respetando los límites que ellos mismos eligieron libremente.
Los niños valoran que sus padres crezcan si no es a costa de ellos, de modo que ese crecimiento exigirá un mayor esfuerzo que siendo solteros y sin ningún compromiso previo.
Esto no es imposible, ni tampoco representa un gran sacrificio, porque se trata de tener sentido común, y dispensarle el tiempo que cada rol necesita con equidad y justicia.
Los niños quieren sentirse queridos y no percibirse como cargas pesadas, porque jamás olvidarán que alguna vez fueron dejados de lado por otras cuestiones consideradas más importantes. y les cobrarán la factura cuando sean grandes.
No es casual que haya tantos chicos descarriados que parecieran querer vengarse de haber padecido falta de amor y el dolor del abandono..
Malena Lede
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