Cuando todo está diseñado en las grandes ciudades para salir a la calle y elegir algún lugar para pasarlo bien, de pronto todo eso se acaba y el temor al contagio puede obligarnos a quedarnos sin salir.
Tal vez teníamos programadas unas vacaciones, pero si podemos evitar viajar mejor lo dejamos para más adelante y nos quedamos en casa.
Claro que ahora han disminuido notablemente los casos de covid 19 en Argentina, mucha gente ya ha recibido las dos vacunas y gracias a eso ya casi hemos recuperado nuestras libertades, ya que podemos ir a comer, a un teatro o al cine, y hasta reunirnos con algunos amigos pero tratando de no olvidarnos el barbijo.
Sin embargo yo creo que todos hemos cambiado y continuamos sintiendo desconfianza con respecto al acercamiento social.
Es la primera vez en mi larga vida que frente a una epidemia se haya sufrido un aislamiento tan extremo, y hemos padecido males semejantes o aún peores, por eso todo este largo tiempo de prohibiciones ha logrado afectar la salud mental a muchos.
Pero siempre se aprende de las experiencias, incluso del hecho de permanecer tanto tiempo encerrados.
Estar en casa puede llegar a ser bastante divertido, más aún en estos tiempos que a las muchas cosas que se pueden hacer en el hogar se han agregado tantos equipos electrónicos, computadoras, teléfonos celulares y televisión.
Creo que hay que saber aprender de todas las experiencias y es así como muchos han aprendido a cocinar, o se han decidido a pintar su casa, a cambiar los muebles de lugar, a modernizarse, ó se han inscripto en algún curso de idiomas a distancia, y hasta han empezado a cursar una carrera terciaria, actividades que jamás hubieran emprendido si no fuera por estar obligado a permanecer en casa.
Hay quienes están releyendo antiguos libros que casi habían olvidado, que repararon todas aquellas cosas que necesitaban arreglos desde hace demasiado tiempo o que aprendieron a entretenerse a través de las redes sociales.
Salir a caminar nunca estuvo prohibido, de modo que hay gente que adquirió el hábito de salir todos los días a caminar por su barrio en forma metódica, logrando mejorar su aspecto y hasta su estado general de salud.
Los humanos tienen la capacidad de crear hábitos y en este caso los hábitos caseros resultan más saludables que salir de farra, tomar en exceso, comer comida chatarra o quedarse sin dormir.
Tenemos que aceptar los cambios y adaptarnos lo mejor que podemos, esa es la mejor forma de encarar los problemas, porque siempre se producen cambios tanto en nuestras vidas como en nuestra familia que nos obliga a cambiar para poder solucionar los problemas.
Hay que tener coraje para vivir, reunir fuerzas, sentirse capaces, no perder el optimismo y el buen humor, porque de nada sirve estar amargado y hacer infelices a quienes nos rodean.
En el mundo siempre han existido motivos que generaron mucho sufrimiento, guerras, hambrunas, catástrofes naturales; sin embargo, a pesar de las pérdidas humanas y materiales, la gente vuelve a empezar, vuelve a construir, vuelve a vivir.
No se qué puede ser peor que una guerra, estar permanentemente aterrorizado por los bombardeos, los francotiradores, la falta de agua, electricidad o comida, la muerte de los familiares en el frente, los desaparecidos en acción, los campos de concentración.
Sin embargo la gente sobrevive, sigue adelante, se aferra a la vida y vuelve a encontrarle un significado.
Todos tenemos esa capacidad y tenemos que hacer uso de ella cada vez que nos dejamos vencer por el sufrimiento y por el dolor de las pérdidas.
Malena Lede
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