La pandemia que todavía estamos sufriendo ha sido un acontecimiento mundial inédito; porque es cierto que siempre han habido enfermedades letales a lo largo de la historia que se extendieron por el mundo, entre ellas el sida, la viruela, la poliomielitis, la fiebre amarilla, el tifus, la lepra, distintos tipos de gripe o el cólera; pero nunca de las dimensiones que ha adquirido la que estamos padeciendo ahora.
Hay que tener en cuenta que lo que más contribuyó a la inusitada propagación del virus que nos acosa, han sido los masivos viajes alrededor del mundo que en la actualidad han adquirido proporciones gigantescas.
Hoy en día cualquier asalariado o pequeño comerciante puede viajar a cualquier parte y pagar en cuotas, lo que fomentó el turismo masivo y la fabricación de aviones y barcos cada vez más grandes.
Por otro lado, los medios de comunicación se han incrementado en todo el mundo, llegando a estar al alcance de todos, condición que ha hecho que sirviendo a intereses espurios, la difusión de noticias no siempre sea fiel imagen de la realidad.
Lo cierto es que no son pocos los que no han podido evitar deprimirse debido al inevitable encierro, a la falta de contacto con los familiares más cercanos o amigos, a trabajar a distancia y a cambiar drásticamente su estilo de vida.
Argentina es un país que está lejos de las sociedades históricamente y económicamente más desarrolladas, de modo que para una gran mayoría, viajar representa una asignatura pendiente que no desea ignorar.
Por esa razón estamos ocupando los primeros lugares en el ranking de infectados, con una gran proporción de fallecidos.
La depresión se caracteriza principalmente por la pérdida del deseo de vivir y del sentido de la vida, ya que no se trata solamente de las consecuencias de un acontecimiento que pudo cambiarlo todo sino de un fenómeno que se mantiene vigente aún hoy en día y que amenaza con establecerse en forma permanente entre nosotros, ya que el virus tiene la capacidad de mutar para no extinguirse.
Las vacunas, afortunadamente serían la solución, sin embargo existen todavía muchas personas "anti-vacunas" que ya sea por temor, desconocimiento, ignorancia o simplemente rebeldía se resisten a ser vacunados poniendo en peligro no sólo sus vidas sino también las vidas de los demás.
Estas personas tienen que tomar conciencia que sólo podremos erradicar significativamente este virus si la gran mayoría se vacuna, que frente a las calamidades de este mundo sólo se puede sobrevivir si estamos unidos, tal como hacen otras especies cuando enfrentan una extinción masiva.
El hombre ha perdido los instintos y es la única especie animal capaz de elegir su destino; que esa distinción no se oponga a su supervivencia.
La depresión que está prosperando en estos días es una depresión reactiva, de modo que se puede salir más fácilmente de ella con un tratamiento médico y psicológico; pero lo más importante es tomar conciencia de ella.
Los presos que están cumpliendo una condena en la cárcel hacen ejercicio físico, tienen apoyo médico terapéutico y espiritual, trabajan en los talleres, en las cocinas o en la lavandería, cursan estudios primarios, secundarios y universitarios, practican deportes e incluso pueden recibir visitas y mantener relaciones íntimas con sus cónyuges.
Muchos de los que han permanecido mucho tiempo encarcelados, no desean volver al mundo, porque han creado su propio mundo y se sienten protegidos.
Nosotros hemos estado padeciendo de prisión domiciliaria y recién ahora estamos teniendo más libertades.
Volvamos a la vida normal fortalecidos y con mayores recursos que antes ignorábamos, ya que todos hemos tenido que aprender muchas cosas, entre ellas a relacionarnos a distancia y a hacernos amigos de nosotros mismos.
Malena Lede
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