La pandemia fue una buena excusa para cometer muchos desarreglos con la comida. Es cierto que de algún modo el placer de comer algo rico en forma generosa, puede calmar la ansiedad de estar encerrados, pero es hora de perder todos esos kilos que se ganaron durante los larsgos meses de cautiverio.
Claro que en invierno es más fácil ocultar las adiposidades ganadas, ya que no se puede salir sin campera o abrigos adecuados que tapen todo, pero ya llega la Primavera y es tiempo de ir a buscar la dieta y comprar lo necesario para no seguir usando campera en pleno verano.
Después de todo es bueno reconciliarse con las ensaladas, dejar de lado las papas y las pastas y empezar a hacer ejercicio.
No importa la edad, porque la gordura es antiestética y hasta puede ser peligrosa para no pocos, ayudando a elevar los valores del colesterol o la glucemia.
¿Qué pasará este año con las vacaciones? Ya hace dos años que no salgo a ninguna parte y ya no veo la hora de planificar algún viajecito a cualquier lado donde no exista la variante Delta.
Empezar una dieta no es nada, al contrario, uno se siente bien porque sabe que está haciendo lo correcto y los nuevos sabores olvidados parecen manjares, pero después es más difícil, nos cuesta ser constantes y comprometernos con la dieta como antes.
Tal vez necesitemos apoyo psicológico o asistir a algún grupo que tenga el mismo problemas; porque todo parece conspirar para recordarnos que estamos obesos, y hasta la balanza parece querer destacarse como nunca en el rincón del baño. No olviden que bien se siente uno cuando puede ponerse el jean sin peligro de romper el cierre.
Amigos, llegó la hora, basta de pizza, hamburguesas y ravioles. A cocinar con entusiasmo, ensayando recetas nuevas, atreviéndose a usar ingredientes exóticos y a prepararlos en forma novedosa.
Cocinar es un arte, pero como todo arte implica vocación innata y tener mucha paciencia y ganas. Intentemos dominar las sartenes y las ollas y bien a la madrugada tengamos el coraje de atacar las cocinas y decirles hasta nunca a las viandas de comida hecha y adiós a las papas fritas congeladas y a los helados.
Compremos fruta fresca y verduras recién cosechadas y en los ratos libres hagamos toda clase de mermeladas en casa.
No dejemos que la balanza gane y nos castigue con un nuevo aumento de peso.
😊😊😊
Malena Lede
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