LAS INCOHERENCIAS - Psicología Malena Lede

  Una persona es incoherente cuando hace una cosa y dice o piensa otra, cuando cambia sus dichos o hechos por otros que se contradicen, cuando se muestra voluble, inconsecuente, blando o inconstante.

  Para ser una persona coherente hay que estar dispuesto a mantener la palabra hablada y la postura tomada: ser capaz de mantener los valores y actuar y hablar desde ese marco de referencia, lo que le permitirá no contradecirse ni resultar  poco creíble.

 Mantener la coherencia interna es la actitud básica para ganar el respeto y el aprecio de las personas que nos rodean.

 ¿Cómo se puede creer en alguien que no es íntegro, que miente si es necesario para quedar aparentemente bien o para conseguir sus propósitos.?

  Los incoherentes actúan según las circunstancias y se dan vuelta como una tortilla.

  Escuchamos a diario a los políticos de cualquier bandería hablar en público sosteniendo ideas diferentes o defendiendo a personas que antes criticaban hasta el punto de sentir vergüenza ajena.

  Precisamente es el ámbito político el lugar público más transitado por los incoherentes que piensan una cosa, dicen otra y hacen otra diferente.

  Son los acomodaticios, los camaleones oportunistas que pueden engañar a quien no los conocen de antes, generalmente los jóvenes que comienzan a participar en la sociedad.

  Además, es inútil darles una nueva oportunidad porque es una conducta adquirida, un reflejo condicionado que alguna vez les dio resultado.

  La gente quiere creer porque está cansada de tanto discurso gratuito inconsistente, quiere hechos no palabras, sinceridad, lealtad, seriedad en la conducta para poder ser al fin un país creíble, donde los dirigentes sean honestos, coherentes y defiendan su palabra con hechos tangibles, no con promesas nunca cumplidas.

  Los valores absolutos no se cambian, no se pueden relativizar, porque son la base de la civilización.

  En estos tiempos, se tiende a dudar de los valores humanos trascendentes, porque en gran medida justifica tanta conducta errática e incoherente.

  Podrán cambiar las modas pero no los valores humanos que precisamente son los que  permiten elevarnos del resto del reino animal.

Malena Lede