EL FUROR DE LA TIERRA - Psicología Malena Lede

  


El planeta Tierra está vivo y continuamente nos muestra su bravura como para demostrarnos que es digno de respeto, porque tiene el poder de destruirnos.

  Casi hemos logrado pasar lo peor de una pandemia que ha costado muchas vidas y que hasta nos ha enseñado una nueva forma de vivir y de comunicarnos.

  En zonas volcánicas, la erupción de un volcán suele cobrar también muchas vidas, destruir pueblos enteros y hasta cambiar la geografía.

  Es como si la Tierra despertara y quisiera mostrarnos toda su grandeza para que los humanos que dependemos enteramente de ella seamos más capaces de respetarla.

  La erupción de los volcanes ayuda a renovar y mantener la atmósfera  de la Tierra así como lo hacen también otros fenómenos atmosféricos como los relámpagos y los rayos, pero son pocos los que comprenden este mecanismo natural y que lo aceptan, adjudicándole a la ira de Dios todos estos cataclismos. 

  La arrogancia de los seres humanos hacen que estas tragedias son sólo catástrofes inexplicables ya que no son muchos los que las entienden.

  Creemos ser dueños de la tierra donde vivimos sin darnos cuenta que nadie puede controlar totalmente el suelo que pisa.  Las inundaciones, la sequía, las guerras absurdas, los incendios incontrolables, la caída de un meteorito y la erupción de los volcanes,  pueden acabar con todas nuestras ilusiones.

  La erupción de un volcán nos advierte que todos vivimos de esas ilusiones cuando creemos pisar tierra firme y estar plenamente seguros.

  El poder del hombre se agota con las fuerzas de la naturaleza que siempre se impone.

Malena Lede