EL PLANETA TIERRA NOS QUEDA CHICO - Psicología Malena Lede



Cuando el hombre se agranda los límites de la Tierra ya no le alcanzan.  Aunque aún existen muchos rincones del planeta desconocidos, el interés humano por descubrirlos decrece cuando mira al cielo.

Ya nada terráqueo parece ser digno de ser descubierto.  El viaje a la Luna y los acercamientos no tripuladas al planeta Marte y a otros planetas del sistema solar,  ha exacerbado el conocimiento humano, que no puede menos que soñar con viajes interplanetarios para poder experimentar algo verdaderamente nuevo.

Esa necesidad humana de descubrir y trascender la propia realidad, ha hecho posible el desarrollo de naves espaciales y el inicio de una carrera espacial.

No creo que el intento de incursionar en otros planetas sea tan necesario ni más fácil que mejorar nuestro propio hogar que es la Tierra, ya que se está comprobando que la población mundial está dejando de crecer y las perspectivas de una eventual superpoblación se está volviendo muy poco probable.

Con el avance de la tecnología los seres humanos pueden lograr las soluciones para los problemas que aquejan a nuestro planeta, sin embargo, hasta que la paz en el mundo deje de ser una quimera y sea una realidad duradera, seguirá existiendo la carrera espacial como una demostración de poder y liderazgo y el cuidado de nuestro hogar en el cosmos será siempre minimizado y dejado de lado.

Sabemos que el ser humano es capaz de lograr lo que parece imposible, pero no sabemos hasta dónde es capaz de llegar para satisfacer su ego y  defender su lugar en el mundo.

Lo mismo hace la gente poco segura de sí misma cuando llega a la edad adulta,  se aleja de su familia, de su comunidad, de su pueblo, de su país, para tener la oportunidad de un nuevo nacimiento sin raíces  y para descubrir nuevos horizontes,  atraída por el brillo enceguecedor de una nueva vida, que puede ser tan peligrosa, como el viaje de Icaro hacia el Sol.  

Contrariamente a lo que se supone, la humanidad ocupa la menor parte de la Tierra; el resto está cubierto de ríos y mares, de selvas impenetrables, de desiertos interminables o de montañas inalcanzables; lugares que resultan tan inaccesibles como incompatibles con la supervivencia, tal como parecería que es lo que nos espera en los planetas más cercanos.

Mantener el equilibrio es difícil pero podríamos seguir viviendo en nuestra madre tierra por mucho tiempo si fuéramos capaces de superar  y recuperar los valores humanos perdidos.

Seguir estudiando el cosmos y soñando con otras realidades más allá del tiempo y del espacio, pero sin olvidar nuestras raíces y cuidando nuestro hogar que es el lugar de donde somos.

 Malena Lede