¿Qué se puede hacer a cualquier edad, cuando se siente el deseo de avanzar en la vida? Se puede aprender, se puede crear y también se puede trabajar.
Hay infinitas posibilidades de aprender cualquier cosa sin necesidad de gastar dinero. Existen muchas opciones, sólo que mucha gente las desconocen.
Es muy difícil elegir qué hacer cuando no se sabe bien quien uno es.
Por eso hay que conocerse más, distinguir los propios gustos, habilidades y preferencias, dejar de poner excusas y decidirse a avanzar tratando de encontrar la forma de concretar alguno de todos esos proyectos abandonados hace quizás mucho tiempo, porque les faltó fe en sí mismos y el suficiente impulso para hacerlos realidad.
Aprender es la forma de abrirse al mundo incorporando nuevos conocimientos, de ver más allá de lo inmediato, de mejorar perspectivas, de descubrir una realidad que se ignoraba que existía.
Si se cree que ya se ha aprendido lo suficiente entonces es hora de crear.
Crear es la oportunidad de expresar la interioridad, de mostrar los sentimientos y las emociones, de poner de manifiesto la forma de ver el mundo.
La creatividad cambia el mundo y surge espontáneamente desde lo más profundo del alma como un niño recién nacido porque toda obra es como un hijo.
Todo lo que se imagina o se sueña puede llegar a ser realidad y cristalizarse a través de las propias obras.
Todos hemos nacido para dejar una huella y de cada uno de nosotros depende cómo será, no para distinguirse de la mayoría sino para sentir que se ha sido capaz de abrir una nueva zenda que pueda inspirar a los demás.
El trabajo fecundo nos enaltece y nos permite participar en el mundo, fortalece nuestra dignidad y nuestro sentimiento de pertenencia a una comunidad. Es la oportunidad de devolver todo lo que nos han enseñado y si ese trabajo permite expresar la propia creatividad, le dará mucho más sentido a la propia vida.
Malena Lede
Publicar un comentario
Muchas gracias por participar de este espacio!