La Moral y la Conciencia




Osho nos dice, desde el Budismo Zen, que el que actúa en forma consciente es moral; no importa lo que haga, lo que importa es si lo hace plenamente consciente, porque se es inmoral cuando se actúa inconscientemente.

Ser moral es diferente de ser moralista, porque moralista es el que trata de imponer a otros su moralidad con alguna intención.

Cuando una persona es consciente actúa correctamente, está despierta y sus actos son buenos naturalmente.

La alegoría de Jesús relacionada con la mujer acusada de adulterio nos aclara la diferencia entre la moralidad y la verdadera moral o religiosidad.

Estando Jesús en el Monte de los Olivos enseñando a la gente que se congregaba para escucharlo; le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio.

Le dijeron a su Maestro que en estos casos la Ley de Moisés ordena a matarla a pedradas y le preguntaron qué opinaba Él.

La intención era tentar a Jesús para tener un motivo para acusarlo.

Pero Él se hizo el desentendido y distraídamente se puso a escribir en el suelo con el dedo.

Al insistir con su pregunta, se incorporó y les dijo, que el aquel de ellos que no tuviera ningún pecado le arrojara la primera piedra.

Dicho esto, se volvió a inclinar y continuó escribiendo en el suelo.

Condenados por sus propias conciencias, uno a uno se fue retirando del lugar, comenzando por los más ancianos, hasta que finalmente Jesús se quedó solo con la mujer que continuaba de pie frente a Él.

Le preguntó Jesús dónde estaban todos aquellos que la acusaban y ella le contestó que se habían ido y que ninguno la había condenado.

Tampoco Yo te condeno le dijo Jesús; ahora puedes irte y no vuelvas a pecar.

Esos hombres pudieron hacer lo correcto cuando fueron conscientes y pudieron actuar en forma moral según sus conciencias y no de acuerdo a la ley de Moisés.

La moralidad es religión muerta y la moral o religiosidad es algo vivo.

El que depende de la mente colectiva está pensando siempre qué está bien y qué está mal, se aferra a una tradición que puede estar obsoleta para no comprometerse y sentir con su propio corazón.

La moralidad es aprendida, la verdadera moral viene de adentro.

El Maestro Zen nos dice que debemos conocer nuestra cara original, porque todos usamos máscaras, y jugamos roles para cada situación; pero el que tiene tantas caras no puede recordar cuál es la verdadera.

Osho nos dice que hay que volverse cada vez más consciente porque el resultado será ser cada vez más moral y dejar de ser moralista.