2016/10/26

Cómo tratar con personas difíciles - Psicología Malena Lede




Existen distintas clasificaciones de temperamentos básicos o tipos de personalidad difíciles; entre las cuales se destacan las cuatro categorías que propone el Dale Carnegie Training.

Para poder relacionarse con estas personas hay que conocer sus necesidades y ser capaces de satisfacerlas.

El desafiador:

Es el competitivo que está decidido a ganar a toda costa, superar a todos y llegar a destacarse, que no deja pasar ninguna oportunidad para intimidar y dominar a sus rivales.

No es fácil sintonizar con estas personas generalmente muy egocéntricas que se sienten superiores a los demás pero que también pueden sentirse inferiores y que con su actitud desafiante pretenden demostrar que valen.

Para tratar de caerles bien a estas personas lo mejor es gratificarles el ego, de esa forma se pueden volver amistosas y complacientes porque esto confirmará su superioridad.  Claro que para hacer esto se necesita renunciar a las necesidades del propio ego y esto no es fácil.

Lo que quiere el desafiador ante todo es el reconocimiento de su capacidad y de sus logros, necesidad que a veces se debe a su propia inseguridad.

Para llevarse bien con un desafiador hay que hacer que se sienta importante, si no hay que alejarse de él.

El agente secreto:

Es lo opuesto al desafiador.  Tiene las mismas necesidades del desafiador pero no lo demuestra.  No necesita elogios pero tiene que estar seguro que no invadirán su territorio.

La personalidad de agente secreto habla poco y suele retener información para acrecentar su propia importancia.

A estas personas hay que preguntarles todo porque no dicen nada, pero tienen que tener bien claro que no hay intenciones ocultas sobre la información que brindan.

La hormiguita; en este caso se trata de gente amable, complaciente y deseosa de agradar que también es inteligente y fuerte, pero que si es maltratada puede derrumbarse con facilidad.  A estas personas hay que comprenderlas pero también frenarlas porque pueden cambiar, pasarse de revoluciones y terminar quemándose.

El quemado; Son individuos con aspecto depresivo pero con conocimientos y habilidades valiosas, que parecen haberse rendido ante la adversidad.  Para relacionarse con ellos hay que evitar las críticas o ser muy cauteloso para hacerlo.  Lo mejor que se puede hacer es apoyarlos y ser muy agradecidos y enfatizar su lado bueno, porque lo que necesitan es recuperar la esperanza.  Si refuerzan cualquier mínima acción positiva que realicen,  su personalidad puede mejorar.

Las habilidades sociales pueden provocar un impacto positivo en las relaciones humanas y permitir alcanzar el éxito social o laboral.

Malena Lede – Psicóloga

Fuente: "Las cinco habilidades esenciales para tratar con las personas"; Dale Carnegie Training. 

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