2009/08/21

Vidas y Vueltas - Capítulo V--Los Chicos Crecen


Capítulos anteriores:

Capítulo I - Una familia tipo
Capítulo II - Los inmigrantes
Capítulo III - El almacén de Ramos Generales
Capítlo IV - La vida en Comodoro Rivadavia

Los hijos de Patricio Murphy eran conocidos en el pueblo, porque eran muy compañeros y estaban siempre juntos. El mayor ya tenía 18 años, el segundo 16 y el más chico 14.

Los tres iban al colegio secundario; John Murphy era el mayor y cursaba su último año. Hacía unos meses que estaba de novio con Rebeca Reddy, una joven nacida en Río Gallegos pero criada en Comodoro que estaba próxima a recibirse de maestra.

Los hermanos de John eran poco afectos al estudio, no les interesaba el título porque preferían trabajar con su padre en la estancia, pero éste, les exigió como requisito que terminaran el colegio secundario.

John siempre anheló vivir en una ciudad grande como Buenos Aires y quería tener su título.

Cuando por fin se recibió, sus hermanos extrañaron su presencia en la escuela, porque a pesar de la diferencia de edad era para ellos su líder.

Su rendimiento en la escuela se resintió y ese año los dos lo repitieron, pero no obstante sus dificultades terminaron recibiéndose y su padre pudo contar con ellos para que lo ayudaran en la finca.

John era de carácter extrovertido, tenía mucho entusiasmo y gran facilidad para relacionarse y hacer amigos.

Hasta los 22 años, ayudó a su padre con sus negocios hasta que un día le ofrecieron un trabajo en Buenos Aires que le interesó y sin pensarlo demasiado lo aceptó.

Se relacionaba con ventas y trabajaría para una importante empresa importadora local.

Patricio Murphy apoyó la propuesta que se le presentó a su hijo porque sabía lo mucho que había anhelado dejar el pueblo para vivir en una gran ciudad

Fue así que John y Rebeca se casaron y juntos abandonaron Comodoro para instalarse definitivamente en Buenos Aires.

Pero eran años difíciles y John era lo suficientemente orgulloso como para pedirle ayuda a su padre, sin embargo, a pesar de las privaciones y de la falta de estímulos en su trabajo, los primeros años de casados fueron muy felices.

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