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LA ACTITUD - http://psicologia-malenalede.blogspot.com





La actitud es la disposición de ánimo con que se manifiesta la conducta;  y la clave de los cambios de actitud son los pensamientos.  Por lo tanto, si se controlan los pensamientos negativos, como la culpa, las ideas fijas u obsesivas y la tendencia a criticar y a juzgar a los demás, y se hace el esfuerzo de rescatar lo positivo de  cada circunstancia, se puede lograr mejorar la vida.

El derecho de expresar la opinión y de escuchar a los otros sin juzgar, es la mejor actitud que permite cambiar algo, si se puede ser capaz de hablar claramente y con sencillez y darle la oportunidad a los demás para que hagan lo mismo.

Una actitud positiva predispone a pensar bien de los demás y a aceptar evaluar objetivamente sus ideas, mientras la desconfianza y el temor al cambio sólo limitan la creatividad y el crecimiento.

Para superar los límites que la gente se autoimpone es necesario  deshacerse de los condicionamientos aprendidos, de las creencias y de la perspectiva que se tiene de la vida..

Es común descubrir en nosotros mismos, talentos que no conocíamos y recién entonces darnos cuenta que los límites que creemos que tenemos son ficticios porque los hemos creado con la mente.

¿Cuál debería ser la mejor actitud en la vida?

La mejor actitud es ser optimista y pensar siempre en positivo y la más sana es tener alta la autoestima.

La actitud más beneficiosa es la flexibilidad para aceptar los cambios y la más próspera es ser agradecido.

La actitud más eficaz es creer que todo es posible y la más justa es pensar también en el bienestar de los demás.

Cambia tu actitud hoy y cambia tu destino; porque nunca es tarde y porque hoy es el primer día del resto de tu vida.


Malena Lede - Psicóloga 

Al que madura Dios lo ayuda - Psicología Malena Lede



Hoy en día, en todos los ámbitos de la vida, los cambios son cada vez más rápidos. Si no nos mantenemos actualizados caemos en una especie de discapacidad tecnológica que no nos permite manejarnos solos y que nos obliga a depender de otro para realizar cualquier rutina. Aprender, crecer y madurar no son elecciones sino obligaciones.

La capacitación continua es una de las maneras de crecer y una oportunidad para desarrollar nuestro potencial y madurar, cualquiera que sea nuestra condición.

Estar atentos y dispuestos a aprender es la mejor fórmula para forjar nuestro carácter, para establecer mejores vínculos con los demás y para vivir mejor.

Teniendo o no un título universitario, ocupando cargos de jerarquía o siendo un empleado común, la capacitación permanente es una necesidad para poder competir con las mismas armas en el área que hemos elegido para trabajar y tener mayores oportunidades de avanzar.

El perfil de los candidatos para ocupar los cargos mejor remunerados cambia día a día en función a las necesidades de un mercado que es cada vez más dinámico, por esta razón es necesario adecuarse a nuevos requerimientos.

Pero no solamente en el ámbito laboral se necesita crecer y madurar, el crecimiento también es indispensable en todas las demás áreas de la vida cotidiana, crecer con los hijos, en la relación de pareja, en la vida familiar, en cada vínculo que establecemos, en situaciones imprevistas de cambio y en todas las etapas de la vida, incluso en la vejez.

Aprender, mantenerse informado y comunicarse con personas positivas que tienen el mismo interés, ayuda a crecer, porque el aprendizaje amplía el horizonte, la información permite actualizarse para adaptarse a lo nuevo y la comunicación enseña y satisface la necesidad humana de expresarse y de estar en compañía.

La buena lectura también contribuye a nuestro crecimiento y a saber más sobre nosotros mismos. Puede inspirarnos e impulsarnos a cumplir nuestros propósitos, mejora el vocabulario, perfecciona la ortografía y nos estimula para seguir creciendo.

Si aceptamos cada nueva etapa de la vida en forma adulta y armónica, ese crecimiento nos permite trascender nuestras limitaciones y nos brinda la posibilidad de emprender nuevos desafíos.

Crecer significa cambiar, madurar, asumir compromisos con valentía, elaborar proyectos y ser capaz de responder.

En la relación de pareja, si alguno de los dos se estanca y no crece, hará que el otro pierda interés; porque el amor se afianza con la admiración y con la capacidad de sorprender.

Actualmente muchos jóvenes no quieren crecer y quedan fijados a una etapa que no les permite el crecimiento. Tienen miedo a enfrentar nuevos desafíos, a elegir, a equivocarse, a relacionarse, a comprometerse. No se atreven a tomar las riendas de sus vidas y hacer de ellas algo útil.

Ser capaz de vivir la propia vida implica siempre un riesgo, pero no existe otra forma digna de vivir si no somos capaces de asumir ese riesgo por miedo al fracaso. Sin embargo, se aprende más de los fracasos que de los éxitos.

El camino del éxito está sembrado de fracasos.

Malena

Formas de envejecer - Psicología Malena Lede




Las diferencias individuales son innegables en todos los aspectos de la vida; y también a la hora de envejecer, todos somos distintos.

Los genes, el cerebro y el comportamiento son los factores que influyen en la forma de envejecer, de manera que la interacción entre constitución genética y estilo de vida puede dar como resultado un modo de envejecimiento diferente.

Mucho se habla sobre la vejez pero poca atención reciben las diferencias individuales en el proceso de envejecimiento.

El rendimiento intelectual de una persona comienza a disminuir a partir de los veinte años, principalmente en cuanto a la velocidad del procesamiento de la información, y en lo que se refiere al conocimiento sobre acontecimientos y el juicio global, se incrementan hasta la vejez.

Hasta ahora, no se ha podido definir con exactitud cuando comienza la degeneración intelectual, ya que según investigaciones realizadas, para la mayor parte de las funciones existe un perfil de envejecimiento individual.

La disponibilidad de dopamina, que es un neurotransmisor que interviene en muchas funciones cognitivas, influye en la capacidad de rendimiento cognitivo y se ha constatado un fenómeno similar en otros genes que participan en las capacidades mentales.

Sin embargo, los genes de una persona, por sí solos, no condicionan su destino ya que el estilo de vida también tiene una función muy importante; o sea que la herencia genética y los factores ambientales se combinan de tal manera que una forma de vida sana puede prevenir el deterioro propio de la vejez.

Los tres factores fundamentales a considerar son la actividad física regular, la estimulación intelectual y una vida social activa e intensa.

En un estudio realizado por psicólogos de Estados Unidos y Alemania, en 2009, se comprobó que la disfunción del intelecto podría detenerse si se producen cambios en el estilo de vida, que lo hiciera más activo tanto en el aspecto cognitivo como físico.

Esto se debe a la plasticidad neuronal, capacidad que tiene el cerebro para crear nuevas neuronas y sus conexiones entre sí que hace posible que las habilidades realizadas con regularidad mantengan fresca la mente hasta edades muy avanzadas.

Las personas ancianas que se mantienen activas y ágiles tienen mayor flexibilidad intelectual, lo que les permite prestar atención a más de una cosa al mismo tiempo, como sería cruzar la calle y hablar con quien las acompaña.

Estudios realizados durante doce años, en Boston, comprobaron la influencia de las relaciones sociales en las personas mayores, sobre su rendimiento cognitivo. Las personas más integradas socialmente mostraron una menor degeneración cognitiva que las que eran menos sociables.

Para ejercitar las funciones cognitivas no basta con la práctica de las destrezas que ya se conocen como la gimnasia mental, que no evita el envejecimiento por sí misma tanto como se cree; es necesario ejercitar las funciones cognitivas básicas, como cambiar una tarea por otra, o elegir otra estrategia de acción para un determinado problema, que exige evaluar otras alternativas eficaces disponibles.

El baile, además de ser divertido, ayuda a mantener el bienestar psíquico y físico en mayor medida que cualquier otra clase de estimulación mental ya que a la vez aumenta la coordinación, la resistencia y la capacidad perceptiva.

Otro recurso útil para mejorar el rendimiento de la memoria, que se conoce como pensar sobre el pensamiento, una técnica de autocontrol que consiste en prestar atención y luego reflexionar sobre ese objeto de atención para cerciorarse si se grabó lo suficiente en la memoria como para recordarla después.

Construimos nuestra propia vejez; más en función de nuestra biografía que de nuestra biología, eso es lo que sostiene el psicólogo especialista en senectud Hans-Werner Wahl, de la Universidad de Heidelberg, quien además afirma que la edad no implica por sí misma una merma del bienestar y de la vida social.

Malena
Fuente: “Mente y Cerebro”- No.51/2011; “Vejez personal”; Irene E.Nagel.

Cómo saber lo que quiero - Psicología Malena Lede





Las personas inestables, que se cansan de sus parejas, de sus trabajos y de todo lo que se convierte en lo que para ellas representa una rutina insoportable, son emocionalmente ansiosas y están constantemente insatisfechas.

Es difícil contentarlas o que encuentren algo o alguien que logren que perdure su interés por mucho tiempo, porque el problema más grande que tienen es precisamente, que no saben lo que quieren.

Dice el refrán: “El que no sabe lo que quiere no encuentra lo que busca”, y eso es verdad, por eso, esa persona inestable, que no puede elegir lo que la hace feliz porque no sabe qué es, deberá aprender a conocerse más a sí misma para ser capaz de comprometerse a largo plazo con sus elecciones y de renunciar a lo que necesariamente tendrá que dejar de lado.

La incapacidad de estas personas de mantener una posición, les permite cambiar de discurso, de intención, de gusto, de sentimientos, de amigos o de pareja, a cada rato, sin culpa, porque no están dispuestos a tomar partido ni a aceptar los límites que impone el hecho de comprometerse con una postura personal que permita tener convicciones propias.

No podemos saber lo que buscamos si no tenemos parámetros que nos indiquen qué es lo que queremos; y este parámetro consiste en comprometerse con una postura personal, o sea una propia manera de pensar, en función a nuestros propios valores.

¿Qué significa tomar una postura y comprometerse con una forma de pensar?

Significa conocer cuáles son mis valores, saber quién soy, quién he sido hasta ahora y quién me gustaría ser, cómo es mi temperamento y mi carácter y cómo me gustaría que fuera, cuál es mi fortaleza y cuál mi debilidad, en qué me destaco y en qué me gustaría destacar, si me acepto a mi mismo como soy, si actúo con honestidad, si soy confiable, si tengo paciencia, si soy tolerante o iracundo, si soy generoso o mezquino, si soy humilde o arrogante, si soy respetuoso o no lo soy, si soy capaz de amar a alguien a largo plazo o no, si trato a los demás con consideración y si soy capaz de cambiar lo que puedo y de aceptar lo que no puedo cambiar.

Este cuestionamiento interior me llevará a conocerme más a mí mismo y a los valores con los cuales me identifico, me permitirá pensar, actuar y hablar en forma coherente, sin posibilidad de incurrir en contradicciones que puedan defraudar la confianza que me tengo a mi mismo y la que tienen de mí los demás, podré tomar decisiones coherente con mis valores, lo que hará que luego no me arrepienta, estaré más seguro de mis sentimientos y de qué es lo quiero para mí y seré capaz de proyectarme en el futuro sin miedo.

Sin este necesario conocimiento de uno mismo es imposible ser coherente, actuar en forma racional, ser creíble, ser aceptado y ser amado no como un objeto sino por ser quien uno es.

Comprometerse con una postura personal no quiere decir encerrarse en una estructura de pensamiento rígido sino estar dispuesto a abrirse a los cambios que imponen el desarrollo y la evolución.



Malena

Hijos inaguantables - Psicología Malena Lede







Cuando tuve a mi hijo varón me sentí muy feliz, pero después de unas horas comenzó a ponerse amarillo debido a un rechazo sanguíneo, bastante común en los recién nacidos, por lo que tuvo que ser sometido a un lavado sanguíneo y permanecer internado diez días.

Luego de ese incidente pudimos volver a casa sin ningún otro inconveniente.

El médico nos dijo que en esos momentos se estaban investigando las consecuencias que podia tener ese trauma en los recién nacidos, ya que exige un lavado sanguíneo, porque se estaba observado durante el desarrollo de estos niños una constante de conductas hiperactivas y dispersas.

En esa época los bebés recién nacidos permanecían en la nursery y de vez en cuando, eran llevados al lado de sus madres, quienes generalmente no eran molestadas durante la noche porque las niñeras se encargaban de darles la mamadera.

Esto afortunadamente cambió, porque luego las investigaciones demostraron que el niño recién nacido debe permanecer el mayor tiempo posible al lado de la madre para evitar que sufra privación del contacto materno, que posteriormente puede provocar trastornos en la personalidad.

Si comparamos al homo sapiens con otras especies, hay un ejemplo que demuestra cómo influyen en la conducta las primeras experiencias al nacer.

Los patos recién nacidos tienen el instinto innato de seguir a sus madres. Si alguna de las crías al nacer, por alguna razón, no llega a ver la figura de la pata, no podrá realizar el aprendizaje que requiere su instinto de seguimiento para activarse, por lo tanto, su conducta será errática, se quedará solo y morirá de hambre o devorado por algún depredador.

En los humanos, la privación afectiva temprana puede ocasionar severos trastornos de la personalidad y hasta la muerte, según lo demostraron las experiencias del médico vienés René Spitz, a mediados del siglo pasado, al investigar sus efectos en el desarrollo de niños huérfanos internados en hospitales, durante su primer año de vida; y su relación con la neurosis obsesiva.

Volviendo a mi hijo; efectivamente, en la niñez fue un niño hiperactivo con dificultades de atención en la escuela, afortunadamente sin ninguna consecuencia para su normal aprendizaje y su desarrollo posterior.

Pero en cuanto a su relación conmigo, me costó mucho controlar su comportamiento porque hacía lo imposible para sacarme de las casillas.

Comencé a la carrera de Psicología cuando él tenía siete años y su hermana doce, y recién allí me di cuenta de todos los errores que había cometido con él, al involucrarme con sus berrinches y poniéndome a la altura de él.

Yo fui una madre sobre protectora rechazante, que lo sobre protegía debido a la culpa que sentía por rechazarlo y no poder tolerarlo, pero que lo rechazaba a la vez.

Recién a los nueve años comenzó a dar las primeras señales de adaptación, a mejorar su relación conmigo y a tener una conducta normal.

Trabajó desde muy joven y siempre ha sido muy independiente, responsable y muy apreciado por sus amigos.

Hoy es un hombre felizmente casado que ya tiene tres hijos.

Afortunadamente, esta historia termina bien, pero no siempre es así. Yo tuve la suerte de aprender mucho sobre la conducta infantil y sobre todos los problemas que pueden ocasionar a los niños la falta de comunicación y la mala relación con los padres.

Logré cambiar mi comportamiento con él, asumir mi rol, poner las reglas, cumplirlas y hacerlas cumplir.



Malena
 

Mi madre no me quiere - Psicología Malena Lede







Todas las madres, incluso las más desnaturalizadas, aman de alguna manera a sus hijos, simplemente porque es un instinto natural que aún conserva la especie humana. Pero todas las madres, aman a cada uno de sus hijos de distinta forma, principalmente porque son diferentes.

Los hermanos pueden parecerse físicamente a la madre o al padre y también pueden tener algunas características de los dos; pero seguramente tendrán un temperamento y un carácter único.

Los hijos nacen en distintas circunstancias familiares y si son tres hermanos, no es lo mismo ser el primogénito, que el del medio o el último.

En algunas culturas, hasta no hace mucho tiempo, el primogénito, si era varón, era el único heredero, en cambio, si la primogénita era mujer, no heredaba nada y la herencia le correspondía al primer varón que naciera después de ella. Y si esa familia no tenía hijos varones, heredaban los sobrinos, y las mujeres permanecían fuera del reparto.

Con el tiempo esto fue cambiando y ahora raramente existen leyes de herencia que hagan distinción de sexos; pero durante mucho tiempo la mujer ocupó un rol social de menor jerarquía y hasta que no se casaba era considerada con los mismos derechos de un niño.

Sin embargo, como decía Jung, esa discriminación hacia la mujer todavía se encuentra en el inconsciente colectivo, como imagen heredada de la historia humana desde el principio de los tiempos.

Estos arquetipos permanecen todavía en las fábulas y en los cuentos y forman parte de nuestras tradiciones. Son imágenes que se activan cuando las circunstancias que vivimos las evocan y pueden influir en nuestra forma de pensar y en nuestra conducta.

Dado que ya venimos en cierta forma condicionados por el desarrollo filogenético humano, aunque una madre procure actuar con justicia y ecuanimidad con todos sus hijos y aunque intente despojarse de todo prejuicio, no podrá evitar que también su inconsciente la impulse a hacer diferencias, ya que en todas las culturas predominó la distinción entre los sexos, las diferencias según el nacimiento y la discriminación por la condición de cada uno.

Ningún hijo es amado por su madre como él querrìa ser amado, simplemente porque se trata de dos seres distintos que tienen una sensibilidad y una expectativa diferentes.

Es difícil ser madre y también es difícil ser hijo, aceptar la propia condición, el lugar que se ocupa en la familia, entender las diferencias y a pesar de todo, atreverse a Ser quien se Es.

Toda madre hace lo que puede con sus hijos durante toda su vida, lo que no puede es dar marcha atrás ni cambiar nada de lo que hizo, o lo que no hizo o cree haber hecho mal. Sólo le queda perdonarse a sí misma si cree que se equivocó y aprender de sus experiencias para no continuar cometiendo errores.

Los hijos raramente olvidan los hechos que los hirieron siendo chicos y de alguna forma cuando crecen les pasan a sus madres la factura. Estas son las deudas que hay que pagar a los hijos, al valor actual, que es más difícil, o sea con la indiferencia y privándolas de su compañía.

Todos hubiéramos querido ser el hijo preferido, porque es cierto que siempre hay uno que la madre distingue. Sin embargo, el hijo favorito, suele terminar siendo dependiente y teniendo dificultades para crecer, madurar y arreglarse solo.

En cambio, los hijos que no tuvieron ese privilegio, suelen ser más independientes, pueden desarrollar su potencial y esforzarse para alcanzar sus metas. Tienen más baja su autoestima, pero cuentan con la motivación inconsciente de tener que probarse a sí mismos que valen.

Malena

Psicología - Conozca su carácter



Conocerse significa ser conscientes de cómo uno es, condición que  permite aprovechar al máximo los propios recursos, aceptando las limitaciones y los aspectos negativos de la personalidad para poder superarlos.

El egoísta es el que no puede salir de sí mismo y utiliza a los demás para su propio beneficio.  Es el que cree que se merece tenerlo todo, el que necesita que lo admiren y que no puede renunciar a su imagen ideal. Generalmente no se da cuenta que lo es y se exige mucho a sí mismo porque cree que no lo querrán si no es perfecto.  Este rasgo de carácter se adquiere en la infancia cuando a un niño se le da todo lo que pide hasta que llega a creer que es mejor que los demás.  Es difícil que cambie.

El extrovertido trata de llamar la atención y a exagerar sus emociones.  Es muy sensible e inestable y también seductor y manipulador.  Desea ser estimado y reconocido, no soporta la rutina y necesita cambios.  Estas personas tienen que aprender a controlar sus emociones y a mitigar su necesidad de afecto mediante la autoafirmación y el desarrollo de una mayor autoestima por méritos propios, al margen de la opinión de los demás.

El fóbico padece de ansiedad social y tiene sentimientos de inferioridad que le obstaculizan las relaciones.  Necesita desarrollar su autonomía y aprender nuevas estrategias para relacionarse con otros, ganar seguridad y confianza en sí mismo aceptándose como es para poder actuar con mayor naturalidad y con menos temor al rechazo.

El paranoide es desconfiado y mal pensado.  Cree que siempre lo están observando o criticando porque interpreta mal las intenciones de los demás.  Son muy suspicaces y no aceptan las bromas. Puede mejorar bajando su actitud defensiva y dejando de pensar en lo que cree que piensan otros, porque por lo general se equivoca. 

El esquizoide es introvertido, reservado, solitario, y tiene dificultades para relacionarse emocionalmente.  Es beneficioso para él realizar trabajos que le exijan trato personal, tener más vida social y participar siendo como es, o sea haciendo lo que mejor hacen,  que es escuchar.

El impulsivo se caracteriza por la falta de control emocional, la irritabilidad y la agresividad.  Es inestable, autodestructivo y se aburre fácilmente.  Tiene que aprender a ser más metódico y disciplinado, planificar sus actividades diarias y encontrar fuentes de interés.

El dependiente es dócil e inseguro, tiene poca autoestima y dificultades para tomar decisiones y para asumir responsabilidades.  No tiene confianza en sí mismo y necesita que lo ayuden, que le digan lo que tiene que hacer, que lo aprueben y lo acepten. Estas personas tienen que dejar de lado la comodidad, madurar y enfrentar las circunstancias, aprender a tener iniciativas y a resolver problemas.

El depresivo se caracteriza por su desánimo e insatisfacción, por su negatividad y su constante preocupación.  Es escéptico y pesimista, tiene baja autoestima y se siente culpable de todo.  Puede aprender a ver el lado bueno de las cosas, vivir el presente sin pensar tanto en el pasado o en el futuro y evitar exigirse tanto y ser tan exigente con los demás.  Necesita estímulos y rodearse de personas alegres y optimistas.

El obsesivo es perfeccionista, exigente, rígido y detallista; muy responsable y trabajador.  Le gusta el orden, la planificación y la prevención.  Le ayudará ser más flexible, aflojando sus rígidas defensas y ser más audaz.

Todas estas formas de actuar pueden ser útiles para todos cuando se justifican; pero cuando una de ellas invade toda la personalidad y se convierte en la única forma de ser, produce una caracteropatía difícil de revertir que puede afectar el crecimiento y desarrollo normal de una persona.

Malena 

El Síndrome de Don Fulgencio



“Don Fulgencio”, el hombre que no tuvo infancia, fue protagonista de una tira cómica que se publicó en diarios y revistas durante muchos años.

Fue un personaje creado por Lino Palacios, destacado dibujante argentino.

“Don Fulgencio” cobró tal notoriedad que también fue trasladado al cine inspirando la realización de una película a mediados del siglo pasado, protagonizada por el conocido y famoso actor cómico Enrique Serrano.

Este típico personaje, aparecía en las tiras cómicas como un hombre de negocios ya maduro, obeso, con anteojos, vestido de traje y corbata, pero con las actitudes de un niño.

En la actualidad, los rasgos característicos de “Don Fulgencio” vuelven a la memoria de quienes lo conocimos, porque aunque tipos como él siempre existieron y existirán, refleja con bastante fidelidad el comportamiento usual infantil de gran parte de los hombres y mujeres adultos de esta época.

Los años no pasan en vano, sin embargo, algunas personas, por distintas razones, no pueden crecer psicológicamente en la misma medida que sus cuerpos.

Estos hombres y mujeres, a mi entender, sufren el síndrome de “Don Fulgencio”, el hombre que no tuvo infancia. Pueden ser seductores y hasta agradables, pero también muy egoístas, dependientes, irresponsables y hedonistas, con muy escasa capacidad para comprender a los demás, para percibir sus necesidades, y para comportarse como si no hubieran tenido oportunidad de vivir adecuadamente su etapa infantil.

En algunos casos, eso puede ser cierto, pero no siempre esta conducta despreocupada e insensible refleja carencias materiales o afectivas en la infancia ni son el resultado de haber asumido responsabilidades en una etapa precoz. A veces se trata de personas que han tenido exceso de gratificaciones en su niñez y desean continuar viviendo de la misma manera.

El mundo de estas personas empieza y termina en ellas mismas, sin embargo, a pesar de dedicarse exclusivamente a satisfacer todos sus caprichos, nunca están satisfechas ni tampoco sienten que estén listos para ninguna de las obligaciones y responsabilidades propias de un adulto.

Algunos no se sienten preparados para trabajar, otros no pueden decidirse a vivir solos ni a tener pareja estable, están quienes no se sienten listos para tener un hijo o para desempeñar cargos de mayor importancia, si es que trabajan.

Las mujeres, por lo general, desde niñas, suelen ser más maduras que los hombres, sin embargo también pueden sufrir del síndrome de “Don Fulgencio”, resistiéndose al paso de los años y comportándose siempre como adolescentes.

Los personajes de las tiras cómicas tratan de reflejar la realidad en forma exagerada, a veces de una manera humorística y otras a través de criaturas siniestras que dan miedo, sin embargo, la realidad sigue superando a la ficción.

“Don Fulgencio” es ingenuo, infantil, y se niega a crecer porque siempre se considera un niño al que hay que cuidar, consolar, apoyar y darle todo lo que quiere, aunque él sea desagradecido e insaciable

Malena

Arrepentidos del Divorcio




Es increíble cómo la gente puede cambiar de forma de pensar en poco tiempo; como por ejemplo en el caso de una relación amorosa que ha sido frustrante e insostenible durante años, después de un intervalo no muy largo de separación, los mismos protagonistas la pueden ver diferente, o sea  ni tan frustrante ni tan insostenible, sino una convivencia que de pronto ambos extrañan y la nostalgia sólo les permite recordar los buenos momentos.

Somos seres ambivalentes que amamos y odiamos al mismo tiempo, lo que hace que muchos se dejen llevar por sus emociones más primitivas cuando se trata de los afectos y tomar decisiones que podrían no hacerlos más felices sino más desdichados; y arrepentirse de ellas.

El divorcio es una cosa seria, porque no sólo afecta a la pareja sino también a los hijos, si los hubiera; porque se trata de la disolución de una familia, de la pérdida del hogar, del status social y de las consecuencias económicas que casi siempre el divorcio deja.

Pero no solamente la familia que se disuelve es la que sufre sino también las familias de ambos, los padres, los hermanos, los primos, los amigos y todos los conocidos que han formado parte de su grupo íntimo durante tal vez mucho tiempo.

Ambos se separan a veces con la secreta esperanza de encontrar a su ideal, alguien que los comprenda, que no los contradiga, que tenga más afinidades, que soporte sus quejas, su mal humor, sus hijos y que siempre lo esté esperando con una sonrisa cuando llegan.

La vida en común es difícil, porque la convivencia pone de manifiesto cómo las personas son en realidad cuando creen tener asegurada a su prareja.

Pero peor que eso es "achancharse", o sea cuando ambos o uno de ellos se deja llevar por la comodidad y se deja vencer por la rutina,  renunciando a todos sus proyectos.

Cuando alguien se “achancha” necesitará derivar su energía a alguna otra cosa o persona para no sentir angustia; entonces seguramente se dedicará a fiscalizar lo que hace el otro, a invadir su privacidad, a chequear los mensajes de su correo electrónico o de su celular;  a controlarle los horarios, a preocuparse cuando se demora más de la cuenta y a imaginar posibles traiciones o supuestos encuentros.

Y cuando el otro llega, en lugar de alegrarse y esperarlo con buena música,  algo rico y una dosis de buen humor; se complace en desencadenar una serie de reproches sin fundamento.

En cuanto al sexo, en lugar de ser la oportunidad del encuentro íntimo esperado, que debería anticiparse antes de ir a la cama,  se convierte en una preocupación constante, una tortura de cumplimiento estadístico o una hazaña masoquista,

¿Cómo va a funcionar la sexualidad entre dos personas que secretamente no pueden evitar el rencor y el resentimiento, que no pueden olvidar las afrentas, que dudan, que desconfían, que jamás perdonan?  Porque precisamente el sexo sólo puede surgir espontánea y naturalmente cuando no hay nada de eso.

Se vive repitiendo errores y cuando no se aprende de ellos,  la condena es el sufrimiento.  No importa quién sea el otro, tenderán a relacionarse de la misma forma si cambian de pareja con cualquiera que sea; porque en las relaciones se repiten los  patrones de comportamiento aprendidos en la infancia,  de las personas que están ligadas por el afecto.

La solución es difícil; tal vez se trate de ser capaces de no reaccionar impulsivamente frente a los estímulos que los afectan, de ser conscientes a cada instante de lo que dicen, de darse cuenta que cada situación que viven siempre es nueva aunque les recuerde otra; y de perdonar todo a todos; porque una situación nueva siempre merece otro trato.

Malena

La Alexitimia


Desde el punto de vista etimológico la palabra “alexitimia” significa, “sin palabras para las emociones”.

El psiquiatra griego Peter Sifneos (1920-2008), eminente autoridad en el campo de las psicoterapias breves; durante la segunda guerra mundial se refugió en los Estados Unidos y en base a sus investigaciones creó el término “alexitimia” para describir la incapacidad que tienen algunas personas para reconocer, expresar y hablar de sus sentimientos.

Para este reconocido profesional, la “alexitimia” es de origen psicosomático, aunque posteriormente se pudo comprobar que también la padecían enfermos mentales y personas sanas.

Pero desde el punto de vista filosófico, hay que reconocer que en esta época consumista y utilitarista, de gran vacío existencial, expresar los sentimientos parece una señal de debilidad, privativo de las mujeres, mucho más dispuestas a demostrar sus emociones que los hombres, que usualmente aprenden a reprimirlas y a reemplazarlas por su afición a la tecnología, la vida virtual, los deportes, el poder y las cosas.

Pensar en los otros y tratar de comprender cómo viven sus problemas, es algo que no produce réditos, por lo que, frente al hastío emocional, la mayoría prefiere huir hacia adelante y hacer otra cosa.

El hecho de permanecer ajeno e indiferente al prójimo es una forma de ignorar los propios sentimientos y huir de sí mismo para evadirse de los cuestionamientos esenciales de la vida.

La paradoja, es que es que es el hastío existencial el que nos ayuda a detener nuestra huída y recuperar el rumbo perdido.

La pregunta sobre el significado de la vida en algún momento no se podrá evitar y ése será el comienzo del despertar.

Al descubrir nuestro mundo interno nos daremos cuenta de qué tan lejos o tan cerca estamos de conocer el más grande de los misterios: o sea, quiénes realmente somos.

Vivir es sentirse afectado por las emociones, que en estos tiempos, están prefabricadas por hechos ficticios o creadas por la audacia de correr riesgos en los deportes, que es una forma de tomar distancia del otro para evitar el sufrimiento; porque es el miedo a sufrir lo que nos hace cada vez menos humanos.


Malena

Derecho a la Identidad de nacidos con donantes


La reproducción asistida se ha convertido en un hecho común. En Argentina y en todo el mundo, cada vez se producen más nacimientos mediante la donación de espermatozoides o de óvulos.

Aunque apenas un pequeño porcentaje de los nacidos con esta técnica llegan a saber que fueron concebidos de esta manera; todos ellos coinciden en querer conocer la identidad de sus padres biológicos, fenómeno que debería haber sido previsto, dado la importancia que tiene para todo individuo el hecho de saber sobre sus orígenes.

El derecho a la identidad para estas personas no cuenta en Argentina con el marco legal apropiado para que la donación de óvulos y espermatozoides deje de ser anónima y para que exista un registro único de donantes en todo el país que permita a quienes lo deseen, obtener información sobre su origen biológico e incluso conocer al donante.

Actualmente, las clínicas que cuentan con bancos de semen y de óvulos mantienen el anonimato tanto para los dadores como para los receptores, a fin de evitar futuros reclamos sobre exigencias o derechos de la paternidad.

En este país, la justicia reconoce únicamente a la madre que dé a luz y a su pareja, aunque el código genético de la criatura sea o no sea de ninguno de los dos; priorizando la intención de procrear más allá de los lazos genéticos.

Desde 1985, existe en Suecia la ley que requiere la identificación de los donantes y algo parecido también sucede en Inglaterra, mostrando una mayor sensibilidad sobre los derechos del niño.

Al margen de las connotaciones emocionales y afectivas que puede tener el hecho de saber sobre los padres biológicos, también existen otros perjuicios para los nacidos con esa condición, como la posibilidad de sufrir enfermedades hereditarias que se pueden evitar, la ausencia de donantes vivos ante la imprevista necesidad de un trasplante de órganos, los eventuales lazos perdidos con medios hermanos y el temor de encontrarse algún día y sin saberlo, enamorarse de ellos; así como también la pérdida de la oportunidad de descubrir tendencias afines o destrezas específicas que podrían llegar a desarrollar.

La necesidad de conocer los orígenes constituye un importante requisito para el logro de la propia identidad, tal como lo han demostrado distintos estudios científicos.

Las necesidades de las parejas de procrear y de mantener la privacidad por temor a perder sus derechos de paternidad, más los tecnicismos más sofisticados que existen para lograrlo, superan en gran medida lo que es más conveniente para el niño o los niños que nacerán, privados de su derecho a conocer su identidad.

Es importante para una persona tener la oportunidad de conocer su origen si así lo desea dentro de un marco legal apropiado que brinde protección a todos los involucrados, de ambos lados, tal como ya lo han hecho hace muchos años, países con sólidas tradiciones y más desarrollados, sin que esta circunstancia haya provocado exigencias inesperadas a los donantes o pérdida de los derechos a los receptores.

Malena

El Origen de la Ansiedad


Gran parte de los trastornos de la personalidad pueden ser el resultado de una comunicación inadecuada en la infancia, cuando los procesos comunicativos son obstaculizados por la ansiedad como consecuencia de patrones particulares de interacción que se pueden producir entre las personas.

Estos fenómenos se desarrollan y modelan a partir de la primera experiencia interpersonal que luego es trasladada por el infante a su experiencia interpersonal siguiente.

Estos moldes de comportamiento se establecen en la vida más temprana y en la medida en que los procesos de ansiedad hayan ´contribuido a la formación de esos patrones, la conducta podrá ser más o menos inapropiada o inadecuada.

La ansiedad constituye la fuerza más destructora de las relaciones interpersonales y constituye el factor más importante en el desarrollo de serias dificultades para establecer vínculos saludables.

La ansiedad se instala cuando la tensión que producen las necesidades de un recién nacido, que no pueden ser expresadas, son insatisfechas; y la necesidad de alivio de la ansiedad es equivalente a la necesidad de seguridad interpersonal.

La necesidad es un desequilibrio y ese desequilibrio se relaciona con las acciones que se realizan para satisfacerla.

La ansiedad tiene su origen en ciertos trastornos emocionales que padece la persona más significativa para el niño o debido a una perturbación provocada por la violencia en sus primeras experiencias con la realidad.

La tensión de la ansiedad de la madre induce ansiedad en la criatura, la cual no tiene capacidad de acción para aliviarla.

La experiencia más parecida a la ansiedad es la del terror que representa el mayor grado de tensión absoluta.

Lo único que se puede hacer para mitigar la ansiedad infantil es que la madre deje de estar ansiosa.

Las experiencias durante la lactancia se pueden diferenciar en pechos buenos, pechos malos y pechos erróneos, de los cuales el bueno es el que satisface la necesidad de alimento y de ternura, el malo es el pecho de una madre ansiosa y el erróneo es el incorrecto, inadaptado e inútil para la satisfacción del hambre, como puede ser la escasez o la ausencia de leche o una madre psicológicamente ausente.

Todos hemos tenido experiencias de pechos buenos y pechos malos, la diferencia la hace el equilibrio de ambas tensiones, tensiones de ansiedad y tensiones de satisfacción.

En definitiva, la ansiedad es en gran parte responsable de los comportamientos inadecuados en el futuro de una persona.

Los niños tímidos tienen tanto miedo de hacer algo malo que no pueden hacer lo que más desean y el niño malevolente o “matón” se desquita con sus hermanos menores, con su perro o su gato.

A estos niños se les ha negado la ternura, han sido tratados de una forma que les ha provocado ansiedad o dolor, han aprendido que la necesidad de ternura trae ansiedad y dolor y entonces muestran una actitud malevolente básica, o sea la actitud de quien siente que vive entre enemigos.

Si el niño aprende que sólo lo tratarán con ternura si evita el castigo y la ansiedad y a la vez se siente recompensado al ser bien tratado y aprobadas sus acciones, más adelante se convertirá en un obsesivo.

La ira y el resentimiento provocado por el uso represivo de la autoridad se utilizan para ocultar la ansiedad y desprenderse de la tensión; y ocultar el resentimiento y la ira puede iniciar procesos como las enfermedades psicosomáticas.

Una criatura también es influenciada por el tipo de vínculo que tenga con cada uno de los dos progenitores y según sea ese modo de relación definirá su identidad sexual.

Las experiencias de aprobación, desaprobación, elogio, culpa, sentimiento de vergüenza, con la actitud de las personas revestidas de autoridad también influyen en la adquisición de las adicciones.

Malena
Fuente: “La teoría interpersonal de la Psiquiatría”; Harry Stack Sullivan

Autoestima



Básicamente, la autoestima es la capacidad de sentirse satisfecho consigo mismo, es tener la sensación subjetiva del propio merecimiento, de estar consciente de las propias habilidades y competencias y del lugar que se ocupa en el mundo, es estar conforme con la trayectoria recorrida, con las cualidades que se tienen y con la forma personal de tomar decisiones;  y es sentirse orgulloso del respeto que se recibe de los demás.

El experto en autoestima Ramón Gaja Jaumeandreu, psicólogo, fundador y director del Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Barcelona, en su libro “Bienestar, autoestima y felicidad” explica los seis pilares básicos que sostienen la autoestima.

1) La autosatisfacción, o sea tener conciencia de los logros y de la propia capacidad para enfrentar los desafíos a lo largo de la vida, que implica estar conforme con el propio desempeño y con las actitudes.

Este autor coincide en sostener,  que los pensamientos negativos producen emociones negativas y propone que la mejor manera para mejorar ese estado emocional,  es mantenerse activo todo el tiempo posible  para evitar pensar, planificando actividades que resulten gratificantes, las que luego tienden a volver a repetirse.

2) La competencia, que significa la capacidad de reconocer el resultado de nuestras acciones y valorarlas, ya que no es el fracaso en sí el que nos derrota sino la baja autoestima que hace que no se pueda enfrentar la frustración llevando a un individuo a desconfiar de sí mismo y a evitar los retos.

3) El merecimiento,  que es el juicio de valor que hace una persona de sí mismo en base a su competencia, es algo positivo tanto para sí mismo como para los demás que da como resultado la auto aceptación y la aceptación de los otros.

4) El respeto, tanto por uno mismo como por los demás y el cuidado de las relaciones interpersonales que aumentan la tolerancia a la crítica y a la frustración.

5) El relativismo, porque nada es absoluto y  existe la flexibilidad como para reconocer que nadie ni nada es perfecto y porque no se deben minimizar los logros anteponiendo los fracasos.

6) El éxito, considerado como un estímulo para proponerse metas y cumplirlas, levantan la autoestima, pero no necesariamente grandes éxitos a largo plazo sino la satisfacción que brindan los logros más pequeños que pueden hacerse posibles a corto plazo.

La esperanza es lo que nos mantiene vivos y en movimiento.  El que no tiene ningún proyecto sólo vegeta como una planta, pero como humano sólo sobrevive como un náufrago a merced de las olas.

Malena

Fuente: “Bienestar, autoestima y felicidad; Ramón Gaja Jaumeandreu.

Gente que hay que evitar


Todos tenemos defectos, por eso tenemos que ser comprensivos con los demás, pero hay gente que por distintas razones, parece disfrutar sembrando discordia y puede hacernos mucho daño.

Los chismosos juzgan y critican a los demás y alguna vez también nos juzgarán y criticarán a nosotros, por eso mejor mantenerse alejados de ellos y no brindarles esa oportunidad.

El chismoso acosa a su víctima con la egoísta intención de afianzarse más a sí mismo, de sentirse mejor y superior que el otro y ganar seguridad.

Su curiosidad no tiene límites y se deleita en acentuar las maledicencias; de esta manera pueden descargar sus propias tensiones y compensar sus frustraciones.

El chismoso cree que es el único que sabe cómo se deben hacer las cosas y mide con esa vara a todos los que tiene a su alrededor, creyendo que de ese modo se hace valer, puede controlar a los demás y ganar poder.

Su tendencia a censurar y desprestigiar es la forma de hacer creer que él es el dueño de la verdad y que todos los otros están equivocados.

El discutidor es otro ejemplo de persona que les conviene evitar porque toda conversación con él se reducirá a llevarles la contra.

Son personas oposicionistas y polémicas que nunca están de acuerdo con ningún punto de vista y siempre defienden causas perdidas, deleitándose con su propia voz y monopolizando cualquier conversación.

Al autoritario mejor perderlo que encontrarlo, porque es el que no deja a los demás emitir opinión alguna, el que no acepta excusas, el que hace lo que él dice, aunque no tenga razón, el que se muestra iracundo, agresivo y ofensivo para imponerse, controlar a los demás e inspirar respeto.

El egocéntrico siempre está hablando de sí mismo y de sus hazañas, recordándoles a todos sus éxitos, sus pertenencias, sus relaciones, su capacidad y su inteligencia. Es imposible tener con estas personas una relación de igual a igual porque siempre estará midiéndose y mostrando su superioridad.

El adulador es el manipulador que se oculta detrás de una máscara de simpático y seductor, con la secreta intención de obtener un beneficio personal; y que siempre estará al acecho pensando qué es lo que puede sacar en su provecho.

El charlatán puede ser inofensivo pero insoportable porque como un disco rayado repetirá mil veces su propia historia y la de toda su familia, contará las mil y una anécdotas que todos ya conocen y hartará hasta el más paciente con su plática sin dejarle pasar ni siquiera un solo aviso, porque eso sí, jamás estará dispuesto a escuchar nada.

El agorero es el depresivo que se complace en señalarle a los demás que lo que emprendan les saldrá mal, que el domingo lloverá, que las cosas no podrían estar peor, que es inútil luchar porque todo conduce al caos.

Sus creencias sombrías contaminan todo a su alrededor y si intentas rebatir sus presagios con optimismo, se sentirá que también tu lo has defraudado y que su punto de vista sobre la realidad una vez más se ha cumplido.

Detectar a tiempo los defectos poco propicios para una relación duradera y para vivir una vida más feliz, es saludable porque podremos alejarnos de esas personas tóxicas sin problemas, porque una vez que se ha establecido un vínculo será mucho más difícil concretar un alejamiento.

Seamos más cautos y selectivos con las personas que recién conocemos y no dejemos entrar en nuestra intimidad a aquellos que tienen mala onda, que son negativos, violentos, fastidiosos o inaguantables, que por alguna razón pueden atraernos pero que por otra parte parecen deleitarse haciéndoles la vida imposible a sus semejantes.

Malena

La Arrogancia


La arrogancia es soberbia, es la actitud de la gente altiva y altanera, con delirio de grandeza y deseo de magnificencia, que oculta un complejo de inferioridad bajo una apariencia de superioridad y actitudes de desprecio hacia los demás.

La arrogancia es el más grave de los pecados capitales, inmortalizados por Dante Alighieri en La Divina Comedia, del que surgen los demás errores de la personalidad como la lujuria, la envidia, la ira, la gula, la avaricia y la pereza.

El mundo está lleno de soberbios que creen saberlo todo y pretenden ser dueños de la verdad. Suelen ser personas inteligentes pero inflexibles; perfeccionistas y dominantes; competitivas y desconfiadas; estrictas y duras con sus subordinados; ambiciosas y egoístas, pero como se sienten muy por encima de los demás terminan quedándose solas, porque creen ser el centro del universo y que todo lo demás gira en torno a ellas.

Son capaces de hacer cualquier cosa para conseguir lo que quieren, tienen poca tolerancia a la crítica y a la frustración y nunca se conforman con lo que tienen porque siempre quieren más.

Nadie los soporta, ni siquiera sus familiares más directos, nunca son hijos preferidos y ni siquiera pueden conservar los amigos.

Aunque quieren aparentar grandiosidad están hambrientos de afecto y por lo general la ira que engendra su arrogancia, no pueden evitar desparramarla a su alrededor, pero también los enferma.

La arrogancia es una característica adquirida en función a la forma en que se han vivido las experiencias tempranas de afecto.

Por lo general se trata de personas cuyas exageradas necesidades de afecto fueron frustradas, ya sea por tener que compartir el amor de los padres con hermanos mayores o menores o por carencias afectivas por parte de los progenitores.

Desarrollan así la necesidad de probarse a sí mismos y de probar a los demás que valen, y para recuperar su autoestima lo intentan todo para destacarse, pero aunque consigan lo que se proponen siguen sintiéndose insatisfechos porque se resisten a bajar de su pedestal.

La arrogancia se cura practicando la humildad, poniéndose a nivel de los demás y considerándose igual; objetivo que raramente pueden alcanzar debido a su permanente conflicto interno.

Por más encumbrada que se encuentre una persona siempre habrá alguien que la superará en algo, porque nadie en este mundo es perfecto ni lo sabe todo.

Aún los grandes genios tenían graves defectos y fallaban en algo, fracasaban en sus vidas personales, eran inestables emocionalmente, ignoraban las cosas esenciales y se enfermaban gravemente.

El arrogante se comporta de la misma manera que un agujero negro en el espacio, porque tiende a devorar y hacer desaparecer a todo lo que está a su alcance.

Malena

Envejecer con estilo


Parece ser que las francesas son las mujeres que pueden desafiar la edad sin ser esclavas del gimnasio, de las dietas de moda y sin apelar demasiado a la cirugía; y el secreto radica esencialmente en no perder su estilo.

Prefieren más deleitarse en un spa que torturarse haciendo ejercicios físicos, combinar bien su vestuario en lugar de ponerse lo que se usa, caminar con desenvoltura estando satisfecha consigo mismas y adquirir destreza para maquillarse en forma moderada y natural.

Sucede algo poco común en ellas, porque aún siendo jóvenes, en lugar de tapar sus defectos físicos los realzan, convirtiéndolos en un indicador único de su propia personalidad.

El aspecto de algunas francesas que llegaron a ser famosas, como por ejemplo, Catherine Deneuve, confirma la hipótesis de que para seguir siendo atractiva a cualquier edad no es necesario encontrar procedimientos engorrosos o cruentos para lograrlo, sino disfrutar y gratificarse con el cuidado personal.

Una regla estricta para quienes desean lucir atractivas y deseables siempre es no subir de peso nunca, comiendo de todo pero muy poco evitando los excesos y el alcohol, que es la única forma de mantenerse.

Los gimnasios no son para las francesas una opción, porque definitivamente para ellas, la única forma de quemar calorías es disfrutando de una agradable caminata diaria.

En lugar de sufrir incomodidades haciendo abdominales, prestan mayor atención a los tratamientos de belleza que brindan los spa, contra las arrugas, la celulitis o la flacidez de la piel, con baños de agua de mar o de barro, mediante envolturas en algas marinas, con masajes, aromaterapia, etc., todos procedimientos útiles para relajar, tonificar y flexibilizar el cuerpo, que al mismo tiempo gratifican a las mujeres con unos días de placer y de descanso.

El cuidado de la piel para las francesas es prioritario, no por nada ocupan uno de los primeros lugares en cuanto a la cantidad de dinero que gastan en productos para el rostro con respecto a mujeres de otras partes del mundo.

Las francesas que se aventuran a someterse a alguna cirugía plástica tienen como objetivo conservar sus propios rasgos naturales sin pretender parecerse a alguna imagen ideal que esté de moda; porque las modas cambian y lo mejor para ellas es mantenerse igual a sí mismas.

En cuanto al cabello, lo que prefieren es un buen corte todos los meses y una coloración razonable que luzca natural.

La diferencia radical de las francesas es que el envejecimiento no es tanto una cuestión física sino mental para seguir siendo hermosas con el paso del tiempo, estando dispuestas a seguir apostando al amor de una pareja, de familiares y de amigos y principalmente al amor por ellas mismas.

Malena

La Actitud


La actitud es la intención o voluntad que todos revelamos con el comportamiento, con las palabras y las obras, con los pensamientos y las decisiones, con el modo de relacionarnos con las cosas y las personas, con la manera de vivir las experiencias y con la forma de percibir la realidad.

La actitud está implícita en la conducta; es inobservable directamente; no obstante, no se puede ocultar porque se infiere a través de los hechos objetivos, de las palabras y de los pensamientos de una persona.

Esta disposición mental persistente, es la que determina todas las reacciones de un sujeto frente a las experiencias que le toca vivir, la que define su forma de ver el mundo y la que condiciona su futuro.

Se pueden copiar conductas, pero nunca actitudes, porque la actitud es propia, le pertenece a cada sujeto y es la que lo orientará su vida hacia la realización de su destino.

La actitud tiene que ver con los valores, con las creencias, con todo lo que se teme, con lo que se desea y se espera, con lo que se conoce y se intenta.

Un fuerte deseo o una emoción violenta pueden cambiar la actitud porque obliga a replantearse la vida y a cambiar la forma de ver el mundo.

Resulta difícil cambiar de actitud y por ende de forma de actuar, porque implica el reconocimiento de que la vida ha sido una cadena de errores basados en supuestos falsos, lo que puede producir una crisis de identidad.

La actitud que tiene una persona nos permite conocerla y saber la conducta que podemos esperar de ella; porque es perdurable en el tiempo y consistente.

En Psicología, los tests proyectivos se basan en la posibilidad que brinda el fenómeno de la percepción para detectar experiencias, rasgos de personalidad, vínculos afectivos, tipo de inteligencia, conflictos, deseos inconscientes y la forma de ver el mundo.

Frente a un mismo estímulo o imagen no demasiado definida, o sea lo suficientemente ambigua como para prestarse a diferentes interpretaciones, cada sujeto percibe cosas diferentes reflejando su mundo interior, sus emociones, sentimientos, experiencias, temores, deseos, pensamientos, valores y su forma particular de ver la realidad; o sea cuál es su actitud frente a la vida que pueda explicar su comportamiento.

La actitud de una persona, depende más de su temperamento y de su carácter, o sea de su modo de vivir las experiencias, que de las situaciones reales que le ha tocado vivir; porque la mayoría, en mayor o menor grado, tiene que enfrentar los mismos problemas, los mismos conflictos, las mismas pérdidas; y porque aunque en muchos casos las dificultades hayan sido particularmente extremas y traumáticas, un ser humano tiene la capacidad para poder trascender cualquier condicionamiento.

Victor Frankl (1905-1997), psiquiatra alemán que estuvo prisionero en un campo de concentración nazi en el que vio morir a sus padres y a su esposa con quien hacía poco se había casado; sobrevivió al exterminio porque era médico y porque encontró un nuevo significado a su vida, dedicándose en prisión a imaginar y retener en su memoria lo que posteriormente se convertiría en la teoría terapéutica, que denominó Logoterapia.

La Logoterapia se centra en la búsqueda del significado y del sentido de la vida. Para poder seguir viviendo después de haberlo perdido todo, la búsqueda de significado le vuelve a dar sentido a la vida.

Cuando quedó en libertad emigró a los Estados Unidos y allí escribió el libro "La búsqueda de significado" y ejerció su profesión de psiquiatra hasta su muerte.

A Victor Frankl lo salvó su actitud hacia la vida, a pesar de todos los horrores del pasado no sólo logró sobrevivir al holocausto sino que además pudo rehacer su vida y hacerse famoso con su teoría. No olvidó su pasado, lo trascendió.


Malena

El Optimismo


Ser optimista ¿se nace o se hace?

Existe un temperamento básico innato que es el modo de percibir las experiencias y la influencia del ambiente que es el que forja nuestro carácter. De esta combinación se forma la personalidad, que puede ser más o menos optimista en función al resultado que registren esas dos variables.

Pero además, existe la voluntad de ser y de hacer, fuerza que orienta la capacidad para proyectarse en el mundo y la posibilidad de realizarse como persona y de participar en la sociedad; anhelos que según los expertos tienen mayores probabilidades de cumplirse si se logra desarrollar una perspectiva optimista.

Los científicos opinan a la luz de muchos años de investigación, que el optimismo disminuye la posibilidad de sufrir un infarto, que previene enfermedades y favorece la cura, que mejora los vínculos, que reduce el estrés; que conduce a la superación personal y que ayuda a hacer buenos negocios.

Aunque nadie está exento de sufrir malas rachas, a la hora de hacer balance, el optimista siempre registra un saldo positivo.

Un optimista confía en sí mismo y está dispuesto a superar cualquier adversidad, cultiva la esperanza y se entrega, poniendo todo su empeño y lo mejor de sí mismo en todo lo que emprende; y esa actitud le brinda una mejor calidad de vida y le permite vivir más años; porque tanto la ciencia como el mundo de los negocios han descubierto que el optimismo es la llave de la salud y del éxito.

Según un artículo publicado en la revista Stroke, Eric Kim, investigador de la Universidad de Michigan demostró que tener una perspectiva positiva de la vida hasta puede prevenir accidentes cerebros vasculares.

El optimismo influye en el organismo en forma positiva, tanto como la depresión lo hace en sentido inverso.

El Dr. Carlos Logatt Grabner, experto en ciencias y neurociencias aplicadas al desarrollo humano, explica que el optimismo se traduce en el cerebro como un flujo de dopamina que baña los lóbulos prefrontales haciendo que la visión del mundo se transforme en positiva.

Para este científico la base orgánica del optimismo es hereditaria pero reconoce que también se aprende y se puede enseñar; porque las experiencias siempre pueden tener una doble lectura y brindar la posibilidad de modificar y reasignar una nueva evaluación a los hechos.

El optimismo es una elección de vida, es ser capaz de creer que todo es posible, de perseverar, de confiar en sí mismo, de no abandonar la búsqueda de caminos alternativos para conseguir los objetivos.

Para los optimistas la adversidad es pasajera, considerándola un retroceso necesario para aprender y recobrar nuevo impulso. No permiten que una circunstancia negativa invada toda la vida anímica sino que la circunscriben al área que pertenece, disociándola del resto, para poder enfocar la atención con mayor precisión y transformar la situación en positiva, identificando los factores externos que la producen.

El optimista no se siente culpable frente a la adversidad sino responsable, con plena fortaleza para responder.

Enseñar optimismo es un buen negocio ya que es infinito el aporte de escritores, de productores de programas de radio y televisión y de redactores de artículos en revistas y en la prensa escrita, que despliegan toda su creatividad para transmitir el arte de ser optimistas; y que tienen éxito porque son optimistas.

La imaginación tiene el poder de realizar todos los sueños de modo que si piensas con optimismo se cumplirán todos tus deseos.

Malena

Fuente: “LNR”; Junio/2012; “Optimismo: un buen negocio”; Eduardo Chaktoura.

La Empatía



La empatía es la capacidad que tiene un individuo para comprender emocionalmente a otro ser humano, a otra cultura, a otro modo de vida, otra creencia, u otro momento histórico. Significa poder ponerse en el lugar del otro y poder entender sus necesidades, deseos o acciones.

Por ejemplo en el teatro, el actor empático es el que puede asumir genuinamente los sentimientos del personaje que está representando, llorar, reír, sufrir y agonizar, como si fuera real.

También es empática la emoción que sienten quienes se involucran con los personajes cuando ven una película o cualquier trabajo artístico que los conmueve.

Carl Rogers (1902-1987), psicólogo norteamericano que se destacó por introducir la psicoterapia no directiva, centrada en el cliente, y por ser uno de los fundadores de la Psicología humanista; basó su técnica en el uso de la empatía, que obliga al psicólogo a involucrarse emocionalmente con el cliente, con el fin de establecer entre ambos un verdadero vínculo de encuentro.

La empatía es una cualidad que no todos desarrollan pero que representa una de las características de personalidad que resulta más útil para ser líder o maestro, para mantener relaciones saludables, vínculos estables, mejor comunicación, y para ser más solidario y lograr una mejor convivencia.

Las personas empáticas buscan la forma de llegar al otro por el camino más apropiado, que es el que respeta su idiosincrasia, conservando su propio estilo pero atentas a su forma de pensar, eligiendo las palabras y las ideas para coincidir en la mayoría de los aspectos y evitando confrontaciones, con el objetivo prioritario de alcanzar el consenso y mantener fluida la comunicación.

Los neurólogos confirman que la capacidad de empatía también tiene base orgánica, porque forma parte de los mecanismos básicos neuronales desarrollados a través de la evolución. Sin embargo, la mayoría de los individuos parece no estar dispuesta a abandonar su propia cosmovisión y sólo puede actuar y relacionarse atendiendo solamente a su modo particular de ver las cosas.

La empatía hace posible la cohesión social y la fortaleza de un pueblo, dejando de lado prejuicios y valores relativos, derribando barreras, y terminando con las discriminaciones de todo tipo.

La empatía es genética, constitucional y también contagiosa, de modo que actuar empáticamente puede impulsar a otros a cambiar su egoísta e inseguro mundo interior.

El cambio solamente es posible cuando los individuos estén dispuestos no solamente a mirar sus propios intereses de acuerdo a su perspectiva, sino a sintonizar y compatibilizar también con los intereses y perspectivas de los demás.

Malena Lede (Psicóloga)
Fuente: “Enciclopedia Británica”; “LNR”; 2012; “Empatía”; Eduardo Chaktoura, psicólogo y periodista.

Sea proactivo, no reactivo




Ser proactivo es una actitud, una forma de ser que consiste en dirigir la propia vida hacia el logro de una vida plena.  Lo contrario de esta manera de vivir es ser reactivo.

La persona reactiva es la que reacciona frente a las dificultades con una actitud derrotista, la que vive quejándose con miedo a que los demás la superen, la que busca culpables cuando se equivoca, la que piensa solo en sí misma, la que se siente víctima; la que reacciona frente a los hechos sin asumir su responsabilidad, la que se dedica a tapar agujeros y no intenta  buscar soluciones de fondo y la que vive reaccionando sin mostrar ninguna imaginación.

La persona proactiva en cambio, planifica, proyecta, elabora estrategias, se adelanta a los acontecimientos, y es capaz de resolver problemas y de encontrar soluciones nuevas.

Ser proactivo es ser capaz de tomar las riendas de la propia vida, estar dispuesto a tomar decisiones, hacerse responsable de las acciones y sobre todo exige saber lo que se necesita y hacer lo que se pueda para lograrlo.  Es ser perseverante y creativo, es aprender de los errores y ver los conflictos como oportunidades, es tener capacidad de iniciativa y amplia confianza en uno mismo.

Ser proactivo no es ser hiperactivo ni atropellado, ni tampoco desorganizado, al contrario, es alguien que se toma su tiempo.  Es aquel que para tomar una decisión  tiene en cuenta sus propios valores,  que se conoce bien y actúa en el momento preciso, que tiene el necesario control emocional como para no necesitar imponerse a los demás;  que se siente seguro de sí mismo, que ama los desafíos y el cambio y que no le molesta la incertidumbre.

Lo bueno es que se puede aprender a ser proactivo, controlando las propias emociones y los propios actos, aceptando lo que no pueden, tratando de encontrar alternativas viables que  permitan disfrutar de cada momento.

Ser proactivo favorece el aprendizaje,  enseña a aprovechar las circunstancias para el propio beneficio y no quedarse bloqueado por no poder cumplir con lo que se planifica o proyecta.

Ser proactivo es estar dispuesto siempre a avanzar pero nunca a retroceder en cualquiera de los procesos de crecimiento y desarrollo.