EL TANGO - Psicología Malena Lede

    

   El tango es una expresión musical popular, típica de Buenos Aires, Argentina, que se difundió en Europa, a principios del siglo pasado,  en gran parte,  gracias a la voz de Carlos Gardel, famoso como  cantor de esta expresión musical ciudadana.

    Algunos afirman que Carlos Gardel no era argentino sino francés,  sin embargo, alcanzó la fama como cantor de tangos en Buenos Aires, destacándose por su voz como un ícono de este ritmo musical porteño.

   Dice el diccionario que el tango tiene un origen incierto; y aunque algunos afirman que es de procedencia africana, en los barrios porteños de Buenos Aires se arraigó con una modalidad muy característica,  que después de la Segunda Guerra Mundial se extendió por todo el mundo como baile de salón.

  Algunos cantantes de tangos eternizaron algunas letras de tangos que quedaron para siempre grabadas en el imaginario popular y que en la actualidad, aún se mantienen vigentes como si hubieran sido escritas recientemente.

  El tango "Cambalache", escrito por Enrique Santos Discépolo en 1934, describe  la realidad de esa época, que sorprende por su extraordinaria similitud con la actual, casi un siglo después.

  Podemos comprobar que los seres humanos no han cambiado nada después de todo, a la luz de la letra de este tango, escrita en idioma lunfardo, jerga de la gente de los barrios bajos de Buenos Aires. 

 CAMBALACHE

 Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.

En el quinientos seis y en el dos mil, también.

Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos,

contentos y amargaos, barones y dublés.

Pero que el siglo veinte es un despliegue

de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo

todos manoseados. Hoy resulta que es lo mismo

ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro,

generoso o estafador. !Todo es igual!

¡Nada es mejor! Lo mismo un burro

que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón,

los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura

y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura,

colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!

Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón.

Mezclao con Stravisky va Don Bosco y La Mignon,

Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.

Igual que en la vidriera irrespetuosa

de los cambalaches se ha mezclao la vida,

y herida por un sable sin remache

ves llorar la Biblia junto a un calefón.

Siglo veinte, cambalache problemático y febril.

El que no llora no mama y el que no afana es un gil.

¡Dale, nomás...! ¡Dale, que va...!

¡Que allá en el Horno nos vamo’a encontrar...!

No pienses más; sentate a un lao,que ha nadie importa si naciste honrao.

Es lo mismo el que labura noche y día como un buey,

que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura,

o está fuera de la ley.